«Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo» es una de las frases más populares y más repetidas respecto a la alimentación, pero también puede ser falsa si no se entiende bien. Claro que de errores en el desayuno se puede hablar mucho, así que te revelamos los que más frecuentemente se asocian a la primera comida del día.

Lo primero que conviene aclarar es que el desayuno no siempre es la comida más importante del día, sino que depende de muchos factores, como el tipo de vida que llevamos, aunque debería incluir siempre alimentos saludables y evitar unos errores que, inconscientemente, la mayoría de nosotros cometemos a menudo.

Pero no hay que preocuparse. Y es que, si de refranes va la cosa, «nunca es tarde si la dicha es buena», por lo que te vamos a ayudar a identificar algunos fallos que muchos cometemos con la primera comida del día.

  1. Saltarse el desayuno por completo

Muchas personas no sienten hambre cuando se despiertan o van justas de tiempo y recurren a un simple café. Es un error, así que si deseas mantener las hormonas del hambre bajo control y prepararte para un buen estado de ánimo, hay que intentar al menos tomar un pequeño refrigerio, como un puñado de nueces, almendras o frutos secos.

  1. No dedicarle suficiente tiempo al desayuno

No siempre se tiene tiempo para sentarse a disfrutar de un desayuno lento y tranquilo. Se come más cuando se va con prisa porque no se alcanzan las señales de saciedad y aún parece que se tiene hambre, por lo que es más probable que se continúe comiendo después de sentirse lleno.

3. Confiar en la cafeína para obtener energía

Muchos creen que hasta que no toman el primer café del día no están despiertos del todo, pero con el estómago vacío puede ser demasiado ácido para el cuerpo. Una taza de café es una buena “inyección de energía”, pero hay que tener en cuenta que el café es un estimulante, y el cuerpo cuando se acostumbra demanda cada vez más, por lo que hay otras opciones para tener energía como dormir bien, hacer ejercicio y mantenerse hidratado.

  1. No agregar grasas saludables en el desayuno

Muchos alimentos para el desayuno están llenos de carbohidratos, como bollos industriales, cereales azucarados, galletas… y es un gran error tomarlos. Debemos incorporar grasas saludables para mantenernos llenos de energía por más tiempo. Por ejemplo, una tostada de pan integral o de granos con aguacate puede ser el desayuno perfecto, o bien un yogur bajo en grasa acompañado de fruta, cereales o frutos secos para saciarse.

  1. Elegir alimentos dulces para el desayuno

Los alimentos tradicionales para empezar el día, como los cereales, las galletas y los bollos suelen ocultar toneladas de azúcar agregada. Intenta evitarlos, sustituyéndolos por alternativas sanas y sin calorías camufladas que no aportan nada a nuestro organismo.

  1. Comer solo carbohidratos en el desayuno

Y es que pese a ser una fuente de energía saludable, no son lo único que el cuerpo necesita para funcionar de la mejor forma. Las proteínas y las grasas tardan más en gastarse como combustible y nos mantienen saciados por más tiempo. Tener un buen equilibrio de proteínas, grasas y carbohidratos puede evitar que el azúcar en la sangre se dispare. Un buen desayuno debe ser una mezcla de proteínas y alimentos ricos en fibra, por ejemplo, huevos con verduras, yogur griego con frutas, nueces y semillas, una combinación perfecta para mantener estable el azúcar en la sangre y el estómago lleno.

  1. Confiar en los huevos para obtener proteínas

Los huevos, especialmente los revueltos, son una opción en muchos desayunos, pero no hay que comerlos tanto que se conviertan en una molestia total. Hay que tomarlos con moderación y variar, comiendo cada día algo distinto.

  1. No beber suficiente agua por la mañana

Una de las primeras cosas que se debe hacer cuando nos levantamos es beber un vaso de agua, idealmente con un poco de limón. A veces, la sed nos engaña haciéndonos creer que tenemos hambre, pero si te mantienes hidratado desde el principio será menos probable que suceda.

  1. Beber leche desnatada, o al menos semi-desnatada en el desayuno

La leche sin grasa puede parecer una opción, pero lo que se ahorra en calorías se pierde cuando el cuerpo no puede absorber sus nutrientes. La leche de soja, almendras y coco puede ser una alternativa saludable a la leche láctea, si se usan versiones sin azúcar agregada.

  1. No disfrutar de un antojo

Una parte crucial de una alimentación saludable es disfrutar. A veces, los antojos son una buena opción. No hay que abusar de comidas “poco sanas”, pero todo en su justa medida, lo más importante para una buena nutrición es el equilibrio y la variedad.

 

Así que… ¡toma nota y destierra para siempre los errores que siempre cometemos en el desayuno, porque es más fácil de lo que parece!

 

Referencia: Europa Press