Nicki Minaj, menos conocida como Onika Tanya Maraj-Petty, apostó por un álbum en solitario que rompió los esquemas del género rap y le reportó el reconocimiento de reina del rap. Este año se cumple el décimo aniversario de un álbum debut que marcó un antes y después en su carrera.

La joven rapera se crio los cinco primeros años de vida con su abuela y uno de sus hermanos en el barrio de St. James (Trinidad y Tobago) dónde nació. Después, se trasladó al barrio de Queens junto a sus padres, allí vivirá parte de su infancia y adolescencia. La música siempre formó parte de su vida pues sus progenitores cantaban gospel y, de hecho, ella recibió clases de clarinete. Más tarde, audicionó para acceder a La Guardia High School, una escuela de interpretación situada en Manhattan. Sin embargo, cuando cumplió diecinueve años comenzó a trabajar como camarera en un restaurante dónde aprovechaba los descansos para escribir letras en las servilletas. De forma intuitiva empezó a desarrollar lo que la llevaría a ser definida como la reina del rap.

Tras subir canciones a Myspace y causar sensación, fue fichada por Dirty Money Entertainment y, en 2007, lanzó su primer mixtape Play Time is Over que incluía una colaboración con Lil Wayne quien apostó por ella, por lo que en 2009, le permitió firmar contrato con Young Money Entertainment.

En 2010, lanzó ‘Pink Friday’, un álbum que significó un gran salto en su carrera artística. El nombre hace referencia a un juego de palabras respecto al denominado Black Friday. Guarda colaboraciones con artistas de la talla de Rihanna, Kanye West, Drake, Will.i.am y Eminem.

Resultó ser un gran disco que consiguió posicionarse en el primer puesto de la lista de álbumes más importante en Estados Unidos, Billboard 200, y se vendieron más de 375.000 copias del disco en su primera semana de estreno. La rapera hizo historia con este trabajo, ya que se convirtió en el mejor estreno de un álbum realizado por una mujer rapera en todo el recorrido de un género hasta entonces muy hermético, en el cuál la mujer estaba bastante invisibilizada.

Además, el álbum obtuvo dos nominaciones a los Grammy y fue reconocido como disco de Platino en Estados Unidos tres veces. Cuenta con mas de 2.000 millones de reproducciones a nivel mundial.

Si se pudiese escoger un himno para este álbum – lanzado en la versión Deluxe- sería Super bass que se coló en el tercer puesto de la lista Hot 100 de Billboard, junto a otras seis canciones del disco, y su videoclip cuenta con más de 856 millones de visualizaciones en You Tube además de ganar un premio en los VMA’s a mejor videoclip del año. Un sencillo que mezcla pop, electrónica y hip-hop fundidos en las rimas de la cantante.

Desde luego, es un disco que demuestra el talento de una Nicki Minaj polifacética, con unas rimas agresivas y combativas que trasladan a sus inicios, a la vez que se desenvuelve en bases de clara influencia pop. Un álbum que la catapultó y le dio su lugar en un género necesitado de rostros femeninos.