Se cumplen 125 años del nacimiento de André Bretón, uno de los máximos representantes de la escena intelectual de la primera mitad del siglo XX. Revolucionario y agudo escritor fue el creador de la vanguardia literaria y artística que dio a la  luz posteriormente a obras como La Madonna de Portlligat de Salvador Dalí o Las dos Fridas de Frida Kahlo en pintura, o el Manifiesto del surrealismo creado por el mismo Breton 

André Breton (1896-1966) nació en Tinchebray (Bocage, Francia) el 18 de febrero de 1896. Durante su infancia  se interesó por la medicina y la psiquiatría, materias que estudió y disciplinas que ejercerá en hospitales psiquiátricos durante la I Guerra Mundial. Más tarde, se traslada a París, dónde comenzará a desarrollarse como escritor. Tras estudiar las teorías y los textos de Sigmund Freud, creó el Manifiesto del surrealismo, con el que asentó el término surrealismo para el nuevo movimiento artístico, término que acuñado por el crítico de arte Guillaume Apollinaire en un artículo de 1917.

Breton es también considerado uno de los impulsores del dadaísmo uno de cuyos máximos exponentes fue Tristan Tzara, además de creador del surrealismo. Estas dos corrientes en el Arte y la Literatura se originaron como respuesta a un mundo que estaba viviendo la irracionalidad de la contienda bélica y como una alternativa al naturalismo académico. Ambos movimientos supusieron una manifestación de rebeldía en una Europa asolada y destruida por la guerra.

En el caso del dadaísmo, el intelectual francés lo definió como un estado de ánimo que llega a ser un punto de no-retorno por dos razones: Primero, el desengaño y malestar profundo producido por la guerra como máximo logro del progreso de la civilización occidental; Y, segundo, por la situación excéntrica del artista dentro de la sociedad en el mundo contemporáneo. Bretón, sin embargo, en 1921 abandonó el grupo dadaísta.

 

Tres años después, publicó en la revista Litterature el ya mencionado Manifiesto surrealista. En este texto se presenta la escritura automática y define el surrealismo como “Automatismo psíquico puro a través del cual nos proponemos expresar por escrito o de cualquier otra manera el verdadero mecanismo del pensamiento”. Puntualizó que este proceso era ajeno al intelecto, es decir, que era de carácter totalmente afectivo y emocional y en el que el subconsciente se expresa a través del arte y la escritura. Los artistas de esta corriente llegaron a crear obras incluso  en estado de hipnosis. Después de la primera publicación, Breton realizó dos versiones más en 1930 y 1942.

El movimiento tuvo un acercamiento a la política a medida que se iban publicando textos en los que se producían posicionamientos afines al comunismo. Sin embargo, el surrealismo fue visto con desconfianza por el stalinismo, aunque André Breton perteneció al Partido Comunista Francés  desde el año 1927 hasta el año 1933 en que fue expulsado. Más tarde, durante su estancia en México, se relacionará con Trotsky, exiliado en el país azteca, y con el pintor Diego Rivera, amante de Frida Kahlo.

André Bretón junto a Diego Rivera y León Trosky/ Printerest

Finalmente, el escritor francés falleció en Paris el 22 de septiembre de 1966. Dejó una amplia bibliografía en la que siempre estuvo presente una perspectiva que sobrepasa los límites de lo establecido. Una obra literaria pasional y onírica.  Desde El amor loco ( L´amour fou ) una de sus obras más famosas, dedicado a una de las mujeres de su vida, Jacqueline Lamba, hasta el libro de carácter histórico que mantuvo sin publicar y oculto  durante 30 años, El arte mágico.

Bretón nunca abandonó el compromiso con los procesos de cambio y la necesidad de rebeldía. Tal y como afirmó en una alguna ocasión: “La rebelión y solo la rebelión, es creadora de luz y esa luz no puede tomar más que tres caminos: la poesía, la libertad y el amor”.