Cheikh Anta Diop fue el intelectual que se atrevió a desafiar las ideas establecidas sobre el origen de la civilización y aportar una visión panafricanista para mejorar cuestiones con relación al continente africano. Este escritor, antropólogo, físico y político, acabó  con la idea de la África atemporal y antihistórica que se había concebido hasta el momento.

Nació el 29 de diciembre de 1923 en la región de Diourbel (Senegal). Cursó  secundaria en Dakar y Saint Louis (Senegal). Con 23 años se trasladó a Paris para estudiar Matemáticas. A la vez, se matriculó en Filosofía en la Universidad La Sorbona. Una vez finalizó la carrera, comenzó a formarse en Física junto a su mentor, Fréderic Joliot-Curie, yerno de Marie Curie. Todos los conocimientos que adquirió y cultivó durante esos años de juventud y adolescencia le llevaron a aportar el desarrollo de nuevas teorías en diferentes campos  que replantearían las ideas sobre el origen del ser humano, la relación entre el Antiguo Egipto y la África Negra, las aportaciones del continente africano a la civilización y la evolución sociológica de las sociedades africanas.

En 1951 presentó una tesis doctoral en la que expuso que el Antiguo Egipto fue una cultura negra, desmontando la visión de teóricos occidentales de un Egipto conectado, geográfica, antropológica y culturalmente a Oriente así como al mundo mediterráneo. La tesis fue rechazada por la Universidad de París por lo controvertido del tema. Sin embargo, en vez de quedar olvidada en un cajón, Diop dedicó otros nueve años a investigar más acerca de esta cuestión. De esta manera, reunió suficiente información para argumentar sus ideas en un libro, Nationsnègres et cultura, que publicó en 1955.

Diez años más tarde, obtuvo el doctorado gracias al desarrollo de la investigación y publicó otro libro titulado Les fondements économiques et culturels d’un Etat fédérald’Afrique Noire. En él ahonda en cuestiones como la restauración de la conciencia histórica de África, el problema demográfico, la emancipación de la mujer africana, las fuentes de energía que residen en el continente y su explotación o la industrialización, conquista y organización del mercado. Escrito 50 años atrás, recoge, curiosamente a la perfección, aspectos actuales del continente.

Diop volvió a Senegal dónde continuó investigando. De hecho, en la Universidad de Dakar se creó un laboratorio de radiocarbono, con el objetivo de utilizar esta técnica para determinar la cantidad de melanina de las momias egipcias.Un método al que investigadores forenses recurren para saber la identidad racial de víctimas dañadas por abrasión.

Además, empezó a implicarse en política mediante la fundación del partido opositor Bloc des Masses Sénégalaises (BMS) en 1961, lo que provocó que fuera encarcelado un año después y su partido fuese declarado ilegal. En 1964, volvió a crear otro partido que fue disuelto durante el gobierno de Léopold Sédar Senghor. En 1976, lo volvió a intentar por última vez creando Rassemblement National Démocratique (RND). Aunque volvió a ser ilegalizado, tras la salida del poder de Senghor en 1980, fue reconocido legalmente.

Recibió distintos reconocimientos por su contribución intelectual entre los que destacan el Premio al escritor más influyente sobre pensamiento africano del siglo XX en el primer festival de Artes Negras (1966) y también acudió a un congreso celebrado por la UNESCO (1974), dónde explicó las teorías que había desarrollado respecto a la egiptología. Además fue el autor del capítulo sobre los orígenes de Egipto en la Historia General de África de la UNESCO.

Finalmente, falleció en Caytou, el 7 de febrero de 1987.  Su legado recoge desde soluciones para mejorar los sistemas educativos, energéticos o industriales en África, hasta las condiciones que se han de dar para la evolución de la conciencia humana y acabar con la barbarie de la desigualdad.