El otoño es la estación de la melancolía por excelencia. Más allá de la vuelta a la rutina, la caída de las hojas y los poemas evocadores, hay razones fisiológicas de por qué su llegada afecta a nuestro estado de ánimo.

Quizás en las últimas semanas hayas experimentado cambios de humor, problemas a la hora de conciliar el sueño o falta de apetito y lo hayas atribuido al estrés o la mala alimentación sin tener en cuenta que puede ser una consecuencia del cambio de estación. A continuación aclaramos en que consiste este estado anímico, cómo nos afecta y qué podemos hacer para evitarlo.

¿Qué es la astenia otoñal?

Es una alteración en el estado de ánimo que puede traducirse en diferentes desórdenes biológicos. Aun siendo menos conocida que la astenia primaveral la sufre aproximadamente un 10% de la población y -a pesar de que los expertos coinciden en que no es una enfermedad- puede incidir de manera negativa en la vida diaria. Su duración habitual es de entre una y dos semanas, teniendo el tiempo un valor clave ya que si persistiera sí que podría derivar en un Trastorno Afectivo Estacional, considerado una patología a tratar.

Las causas de este desorden son principalmente la disminución de las temperaturas y la reducción de las horas de luz. La escasez de luz está íntimamente ligada a la producción de la llamada “hormona del bienestar”, la serotonina.

La serotonina, que se considera un neurotransmisor (aunque muchos la consideren una hormona), se encuentra en todo el cuerpo por lo que interviene en diferentes procesos tanto corporales como psicológicos.

¿Cuáles son los síntomas de la astenia otoñal?

Pueden ser tanto físicos como mentales/emocionales. Los más habituales son cansancio, debilidad generalizada, apatía, insomnio, somnolencia, falta de concentración, irritabilidad y ansiedad.

¿Cómo podemos mitigar sus efectos?

Existen formas de paliar el impacto de la astenia otoñal o acelerar el proceso de recuperación de nuestro cuerpo. Los buenos hábitos contribuyen a ello. Estos son algunos:

Realiza ejercicio moderado. El deporte genera endorfinas enemigas de la apatía, elimina las toxinas de tu cuerpo y te proporciona resistencia al cansancio.

No duermas con el móvil/tablet/tv. La luz de las pantallas altera la forma en que tu organismo segrega melatonina.

Haz una dieta sana y equilibrada. Debido al bajón de defensas es necesaria una alimentación que ayude al sistema inmunológico a volver a su estado natural. Hidratarse y tomar alimentos ricos en vitaminas y nutrientes es una recomendación común para estos casos.

Aprovecha las horas de luz. Adapta tus horarios al horario solar, para favorecer la fabricación de serotonina.

Regula tus horas de sueño. Tanto por defecto como por exceso. No se trata de dormir más horas, la intención es que el sueño sea reparador.

Si los síntomas se prologan lo mejor es consultar a un especialista para descartar otras patologías que requieran tratamiento.