Argentina es un gran país, con una naturaleza única y con paisajes que recogen un trocito de cada parte del mundo. Desde altísimas cordilleras al oeste, la de los Andes, a grandes ríos y playas, mesetas y llanuras inmensas, e incluso grandes extensiones de hielo y glaciares en el Sur, al final de la Patagonia. Pero, además de todo esto, tiene como capital a una de las más apasionantes metrópolis del mundo: Buenos Aires. 

Fundada por Pedro de Valdivia hace ya cinco siglos, Santa María del Buen Ayre, Buenos Aires actualmente para todos, es una ciudad peculiar y única. Con una población de origen variado, fundamentalmente españoles e italianos, Buenos Aires ha ido recogiendo a lo largo del tiempo, inmigrantes de muchos otros  países. Es, pues, una ciudad de aluvión, que, a pesar de ser muy americana, tiene, tanto en sus edificios como en sus calles, una gran impronta europea. Si uno viene de Europa se sentirá en la capital bonaerense como en su propia casa y encontrará una arquitectura que no se diferenciará en mucho de la de las grandes capitales europeas. Casas y edificios señoriales, algún resto colonial, aunque no tantos como en ciudades como Lima, Ciudad de México, La Habana o algunas poblaciones de Colombia y Centroamérica.

Moderna y antigua a la vez, Buenos Aires, tiene, además, una gran tradición cultural y es la capital del tango, un cantar autóctono, acompañado normalmente de la música del peculiar bandoneón, con letras profundamente evocadoras que van directas a la mente y al corazón y que tuvieron su mejor representante como cantante, precisamente a un argentino de adopción ( pues había nacido en París ) Carlos Gardel, muerto en plena madurez en un trágico accidente de aviación. Entre sus grandes autores hay que destacar a Enrique Santos Discépolo, compositor y letrista de los más conocidos y grandes temas y, en la época más moderna, a Ástor Piazzola.

Buenos Aires es una urbe inmensa pero con zonas muy características y peculiares. Muy dividida entre zonas señoriales, como Palermo, La Recoleta y Puerto Madero y zonas absolutamente populares, como el barrio de La Boca, con su mundialmente famoso Caminito, inmortalizado precisamente en un maravilloso tango, o el barrio de San Telmo, que incluye la Plaza Dorrego, con su famosa feria continua de antigüedades. Tiene, además, teatros universalmente famosos, (es la capital del mundo con más salas teatrales) como el Teatro Colón, espectacular y grandioso, considerado uno de los cinco con mejor acústica del planeta ) donde se celebran conciertos de todo tipo y grandes temporadas de Ópera. O edificios singulares, como la Casa Rosada, sede del Gobierno, o la Bolsa de Comercio. Y lugares emblemáticos: en el centro, la Gran Avenida de Mayo,  con su retrato gigante de Eva Perón y su espectacular Obelisco, en el cruce de dicha avenida con la famosa calle Corrientes. Y un lugar que nadie puede dejar de visitar: el Café Tortoni, lugar de reunión de escritores y artistas durante todo el siglo XIX y el XX y que es de una gran belleza, con sus mesas de mármol y sus espejos antiguos. Un auténtico pequeño museo literario.

Buenos Aires es para vivirla, pero también para visitarla. Es un lugar lleno de vida en todas sus arterias, como la calle Floridita, o la Avenida Córdoba, también en el centro, llenas de comercios y preciosas galerías comerciales. En Buenos Aires podríamos decir que se resume el mundo. Una ciudad inolvidable cuando se conoce y que, sin duda, es uno de los lugares que uno sueña visitar en la vida.