Genial y extravagante, Cindy Sherman es un icono de la imagen y no solo una extraordinaria fotógrafa sino, actualmente, una combatiente exagerada que ataca todos los estándares clásicos de la belleza femenina.

Siendo una de las grandes figuras de la fotografía del siglo XX, con incursiones en su origen en la pintura y una gran formación académica, su alma rebelde y ajena a convencionalismos le ha llevado a producir en su arte entusiasmo entre sus admiradores y algún rechazo entre sus detractores.

Pero ella va siempre más allá, siempre lo hizo, porque su personalidad nunca estuvo pendiente de las críticas ni de agradar, sino de lo más importante en un artista, ofrecer al mundo su visión a través de sus propias impresiones.

Murder misery people serie

Cindy Sherman dejó la pintura  porque pensó que no podía darle más y se volcó en la fotografía, pero no para reproducir lo que todo el mundo ve, sino lo que no se ve, lo que está oculto, incluso, finalmente, lo que es rechazado.

El mundo es amplio y diverso y se mezclan el bien y el mal, la fealdad y la belleza, la vida y la muerte, el amor y el horror. Testigo inigualable de esa dicotomía a través de su obra, intérprete ella misma como automodelo desde el principio como cauce de una mirada interior  a todo lo que nos rodea, Cindy Sherman ha sido y es un volcán en permanente erupción. Y contínúa, pues aunque ya pasa de los sesenta años, aún queda artista por ver y recorrido para sorprendernos.

A Play of Selves serie

Diversa y anticonvencional, magistral intérprete de la figura femenina en todos sus aspectos, luchadora incansable contra los estereotipos y la “feminidad” clásica impuesta durante mucho tiempo por Hollywood y el stablishment, Sherman es, sin duda, una de las grandes figuras de la Historia de la Fotografía y también de la imagen en movimiento, aunque tenga menos producción cinematográfica que fotográfica pura.

Cynthia Morris Sherman nació en Glen Ridge, Nueva Jersey y es, en vida y obra desde que nació en esa zona cercana a Long Island de la gran metrópoli, una neoyorkina impenitente. De hecho, ha expuesto durante tres décadas en el MOMA, siempre planteando en sus fotografías el papel de la mujer y del artista en el mundo a través de su propia imagen, como vehículo de su temática.

Completed Untitled Film

Es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras, de la Royal Academy of Arts, y de la Academia USA de Artes y Ciencias y tiene numerosas distinciones, entre ellas tres de las más importantes en el mundo de las artes: el premio internacional de la Fundación Hasselblad, el Praemium Imperiale, y el Premio Wolf en Arte. Graduada en Artes Visuales por la Universidad de Búffalo, solo hasta su época universitaria se interesó por el Arte. En1976, decidió mudarse a Nueva York para embarcarse de lleno en su carrera artística, alquilando un loft en Fulton Street en el bajo Manhattan. Fue entonces cuando comenzó a tomar fotografías de sí misma, autorretratos conceptuales que vendrían a ser conocidas como Complete Untitled Film Stills (1977-1980). En ellas escenifica situaciones con vestuario y objetos que quieren dar a las fotografías la apariencia de un fotograma cinematográfico, usando estética y planos propios del cine negro y mostrando personajes construidos con pelucas, sombreros, vestidos y ropa diferente a la suya. Su afición a los disfraces desde la infancia empezaba ya a manifestarse. En cada una de estas fotos,  Sherman adopta roles femeninos estereotípicos: ama de casa, prostituta, mujer en peligro, mujer llorando, bailarina, actriz…

Rear screen proyections serie

Durante los años setenta, Cindy Sherman jugó un papel preponderante en la reestructuración feminista del cuerpo, actitud mantenida por las feministas de su época. Las militantes de ese movimiento pensaban que todo lo personal tenía incidencia política y era necesario tener actitudes de cambio individual para que se produjera el verdadero cambio social.

Sherman conjuga la verdad y el artificio al mismo tiempo. Hace hincapié en el momento que surge cuando una mujer ya no sabe si está interpretando un papel o revelando su propio ser. La colección de fotogramas de Sherman implica una redirección imaginaria de la mujer en una sociedad gobernada por hombres.

Hollywood serie

A partir de los años ochenta Sherman evoluciona aun más y se convierte en una total activista de la imagen. La conciencia de la subordinación se transforma en impulso para una serie de fotografías cuyo contenido destila rabia y provocación, como si actitud encantadora que adoptó en sus primeros trabajos fuera rota y quisiera vengarse de la acusación de que muchas mujeres interpretan su femineidad para agradar a los hombres.

Hay una sustancial diferencia entre su primera etapa y las últimas. Sus primeras fotos contienen la inocencia de la juventud. Cindy es entonces joven y atractiva yq las fotografías que toma de sí misma agradan, incluso, desde el punto de vista erótico. Y, al mismo tiempo, de manera indirecta resultan edificantes. Hay una fotografía extraordinariamente sexi, Fotograma sin título, de 1978,  que muestra a una rubia y voluptuosa Sherman cogiendo un libro de arte del estante de una biblioteca. A pesar de que sostiene el libro, su mirada no está en el estante sino que se dirige hacia algo que no podemos ver. Su cabello aparece derramado sobre su frente, mientras una cinta de pelo trata de mantenerlo en orden. En esta foto, la falta de espontaneidad, la seguridad de que se ha posado  introduce la noción de artificio y, sin embargo, extrañamente, contiene al mismo tiempo cierto sentimiento de autenticidad.

Untitiled Filmm #13

Con el paso del tiempo, Sherman va cambiando hasta crear imágenes que muestran, en un proceso de aparente enfado con la vida, a una mujer cuyas interpretaciones alcanzan una fealdad impactante y transgresora. Hay, además, un progresivo aislamiento mítico. No quiere acompañarse de otras personas porque su disfraz intenta producir siempre golpes sugerentes y únicos.

Sus disfraces son, cada vez y con el paso del tiempo, más provocadores, más alejados de la belleza convencional, buscando un efecto crítico que, incluso, a veces, visualmente hace daño. Madura incluso hacia una guerra contra sí misma, contra la que ella misma fue. Esa aceptación de que la maduración transforma también al artista, lo hace luchar incluso contra sus primeras visiones y obras. Algo que, por ejemplo, ocurrió en pintura también con Picasso.

Las fotografías de finales de los ochenta y principios de los noventa pueden parecer espantosas y grotescas, añadiendo partes del cuerpo sintéticas. La fealdad deliberada en el arte tiene una larga historia, sin embargo en el caso de Sherman, la desfiguración es muy acusada.

En Sin título,  (1992)  muestra el rostro de una vieja y horrible mujer con una cabeza prácticamente calva que mira directamente al espectador. El cuerpo descansa sobre marañas de pelo, y resulta extremadamente desagradable de observar pero aplicando un poco de distancia, se ve como Sherman no trata tanto de horrorizar  como de crear conciencia.

Es difícil imaginar tal cambio entre los inicios que la hicieron famosa y su evolución posterior. En otra obra algo anterior,  Sin título (1983), Sherman se retrata como una cantante vulgar que lleva pendientes de plástico de los que cuelgan perlas artificiales, los brazos extendidos y la boca completamente abierta: y que nos muestra: vulnerabilidad. Otra imagen de 1984, nos muestra a Sherman en un traje a rayas rojas y amarillas, con un cigarrillo en su mano izquierda y una lata de cerveza en la derecha. Su rostro, aunque parcialmente ensombrecido, parece asustado a pesar de su sonrisa a medias. De nuevo se trata de una imagen de una vulnerabilidad evidente, aunque empieza a configurarse la idea de la desfiguración física como muestra de angustia y psíquica.

Untitled #132

Su incidencia en lo grotesco comienza ya en 1985, cuando en una imagen Sherman se fotografía con una peluca de hombre y un hocico de cerdo a la luz del atardecer. La transgresión que pone en marcha tiene lugar para recordarnos el valor del performance.

También a finales de los años ochenta, Sherman incorpora la imaginería de los grandes maestros, imaginería que se apoya en la desfiguración como una manera de censurar la autoridad en la historia del arte. En un trabajo de 1988, como tantos, sin título, Sherman interpreta el papel de una matrona renacentista con un escote profundo en el que se pueden apreciar unos enormes pechos falsos.

Untitled #183historic portraits serie

Para el año 2000, Sherman deja claro que el travestismo y la ironía profunda serán sus grandes temas. Las imágenes de payasos que utiliza desde el comienzo del nuevo siglo y hasta la mitad de la primera década del siglo XXI resultan terribles. Su exagerado maquillaje en colores básicos se añade a miradas de auténtica maldad.

Sherman se vuelca en crear nuevas y disparatadas formas y se ríe de la ansiedad de la mujer provocada al reconocerse  como un objeto que ya no resulta atractivo al hombre. En sus trabajos más recientes  vemos a una artista entrada en años que continúa agitando el arquetipo de la mujer en sociedad.

Untitled Clows serie

La idea de una belleza pasada, acabada en la actualidad, aparece con frecuencia. En una de sus recientes obras se presenta como una gran dama en las afueras de Central Park con un vestido palabra de honor, un collar de perlas y un gigantesco colgante. Podemos apreciar las arrugas bajo el colorete de sus mejillas y sobre los labios. La idea de amargura no parece muy lejana y el papel que representa Sherman resulta desagradable.

Untitled #465

La Cindy Sherman que ahora se nos muestra parece que estuviera emitiendo una constante queja. En su inmensa producción de más de 500 imágenes expuestas en galerías y museos, la artista captura la historia de la femineidad sin sucumbir a ideologías. Bajo los disfraces  parece que las ideas de Sherman sobre el deseo de ser amada y aceptada poseen cierta cualidad subversiva. Ella interpreta y personifica al mismo tiempo los diferentes aspectos positivos y negativos de su género a través de un teatro que llega a ser tan auténtico que el realismo político respira dentro de la fotografía.

No se trata de mirar lo que parece obvio sino de buscar su contenido más profundo. La Sherman real se encuentra en algún lugar entre sus disfraces y la vulnerabilidad de sus personajes. Todo ello crea una impresionante figura artística que ocupa un lugar destacado y único en el arte  de los últimos cincuenta años.