Según la Real Academia de la Lengua Española, la concentración es “la acción y efecto de centrar intensamente la atención en algo”.

Para nuestra vida diaria es importante aprender a concentrarnos. La concentración es la capacidad de fijar nuestra atención en una tarea y poder rendir adecuadamente durante un tiempo, sin distracciones. La falta de concentración es algo bastante habitual, ya que vivimos en medio de un continuo bombardeo de estímulos. Sin embargo, poniendo en práctica algunas sencillas técnicas podemos mejorar la concentración y ser más productivos durante un tiempo prolongado.

Concentración y memoria van unidas. Por tanto, si aprendemos a concentrarnos podremos recordar más cosas, ser más efectivos en la realización de cualquier tarea, tomar decisiones con efectividad, aumentar nuestra agilidad mental y nuestra precisión, lo que nos resultará beneficioso ante cualquier reto de nuestra vida diaria.

El cansancio físico, mental y visual, el malestar emocional, la falta de interés y aburrimiento, la falta de práctica o un ambiente poco apropiado son algunas de las principales variables que afectar a nuestra capacidad de concentración.

Os damos algunos consejos para lograr una mayor concentración y ser más productivos:

Descansa las horas suficientes. Un punto básico para poder concentrarnos bien. Necesitamos estar descansados. Dormir las horas suficientes nos proporciona la recuperación cerebral y cognitiva necesaria para poder rendir perfectamente al día siguiente. Dormir bien nos proporciona un estado de lucidez en vigilia.

Evita distracciones y encuentra un lugar adecuado. ¿Es un poco obvio, no? Cuando tratamos de concentrarnos en una tarea, es muy buena idea que intentemos evitar que estímulos externos no deseados nos distraigan.

Planea visualmente tu tiempo y tareas. Planifica tu día por horas y revísalo cada cierto tiempo. Esto te ayudará a organizarte, definir tu ritmo y aprovechar mejor cada minuto. También es recomendable hacer primero las tareas  más importantes. En la mañana, cuando estés más fresco y dejar las menos relevantes para la tarde.

Entrena tu atención. Como la concentración es una actividad cognitiva destinada a centrar nuestra atención sobre un aspecto concreto, un ejercicio muy útil es entrenar nuestra atención. Dicho de otra forma, si tenemos un mayor control sobre nuestros procesos atencionales, nos será mucho más fácil concentrarnos. Por ejemplo: practica mindfulness (concentración plena). Observa tu cuerpo. No importa el momento ni la actividad que estemos realizando. Observar con atención nuestro cuerpo en cualquier instante y dedicándole un tiempo (identificando nuestra tensión muscular, el contacto con el suelo, las sensaciones externas que estimulan nuestros sentidos) ayuda a centrar nuestra atención, ampliando o reduciendo el foco según la situación. Contar nuestra respiración es otro sencillo ejercicio que nos ayuda a trabajar e identificar nuestro nivel de focalización.

También puedes ejercitarte jugando al ajedrez, realizando sopas de letras, sudokus o cualquier otro juego que requiera concentración y memoria.

La música, tu gran aliada. La música posee un efecto positivo en el sistema hormonal que lleva a que el cerebro se concentre más fácilmente y asimile más información en menos tiempo, mejorando la concentración, la memoria y las habilidades cognitivas.