Hay efemérides que nos afectan a todos. Días señalados en el calendario internacional para recordarnos elementos fundamentales sobre los que deberíamos prestar atención y actuar en su implantación o mejorar en la medida de nuestras posibilidades.

Cada 10 de diciembre, la comunidad internacional celebra el Día de los Derechos Humanos que se conmemora en la fecha en que la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración Universal de Derechos Humanos, en el año 1948.

Los Derechos Humanos son derechos fundamentales de toda persona sin distinción de raza o religión. Todos nacemos o deberíamos nacer iguales ante la Ley y la sociedad, sin distinción de origen, raza, o creencias religiosas. El ser humano es una criatura superior a las otras de la Creación, y  aunque debamos cuidar a todo ser vivo, incluidos animales y plantas, es la que con su esfuerzo, inteligencia, sacrificio y habilidades ha traído, venciendo el dolor y la dificultad de todo proceso histórico, el progreso y la mejora de las condiciones de vida. Pero estas condiciones de vida, hoy todavía, no son iguales para todos. La injusticia sigue reinando en muchos lugares en las relaciones humanas, tanto en el trabajo como en otros muchos aspectos. “La libertad, amigo Sancho – decía D. Quijote en la inmortal obra de Cervantes – es el don más preciado que la vida ha dado al hombre”. Esa libertad, sin embargo, no es nada, si no hay igualdad de oportunidades para todos, si los seres humanos no tienen la posibilidad de desarrollarse y tener una vida digna y ser respetados. Los derechos humanos recogen el derecho de todos los individuos a tener educación, una vivienda y a no ser discriminado en función de sus características personales o culturales.

Mucho se ha conseguido, pero mucho aún queda por hacer. Que este día nos lo recuerde a todos y que, en la medida de nuestra posición y fuerza, contribuyamos a que en todas partes del planeta se cumplan estos derechos y los dirigentes de todas las sociedades se esfuercen en implantarlos y desarrollarlos, al igual que nosotros debemos hacerlo en nuestras relaciones en vida pública y privada.