A finales del siglo XIX, el 12 de octubre, era conocido como el día de la Raza y se implantó durante la regencia de María Cristina para rememorar el descubrimiento de América por Cristóbal Colón.

A principios del siglo XX, un sacerdote llamado Zacarías de Vizcarra, puso de manifiesto en un artículo el concepto de hispanidad y, en 1931, Ramiro de Maeztu reafirmó el término en otro texto argumentando por qué aquella fecha debía pasar a denominarse el día de la Hispanidad, por lo que, en 1957, se declara como tal. Y finalmente, es en 1987 cuando la ley promulga dicha fecha como la Fiesta Nacional de España. Además, en 2014, la ONU estableció el 12 de octubre como el día de conmemoración de la lengua española.

Los actos de este año debido a la pandemia se reducirán a una parada militar en la Plaza de la Armería del Palacio Real de Madrid.

Una fecha controvertida, por el pasado colonial y el conflicto que supone para las comunidades indígenas. Sin embargo, la evolución del término también supone una adaptación a los tiempos. A pesar de que son innegables los daños a aquellas excolonias, forma parte de la historia y esta debe servir para aprender y reflexionar sobre los errores que se cometieron con el objetivo de no repetirlos y construir un futuro basado en la conciencia. No obstante, este ejercicio ha de estar liberado de odio así como del sentimiento revanchista, que es sinónimo de estancamiento en el pasado. Además de lo que implica la palabra odio, un círculo vicioso que solo puede romperse a través de diálogo, empatía y unión.

Al final, al igual que ciertos aspectos provocaron consecuencias negativas, existen ciertos aspectos que reportaron elementos positivos como el vínculo lingüístico y la riqueza de la literatura latinoamericana o las influencias artísticas originarias del continente.  Otra de esas consecuencias es esa conexión tan especial y desconocida para muchos españoles con el país africano que cierra el triángulo de las excolonias españolas: Guinea Ecuatorial. Tierra de bosques frondosos, de cascadas paradisíacas, de talentos ocultos, de una cultura ancestral, de recursos asombrosos y que guardan una literatura cultivada pero encubierta por el olvido. Un país dónde sus gentes sienten ese nexo que les une a España con pasión, con orgullo y con gran cariño, pese a todo. Allí, el 12 de octubre se festeja el Día de la Independencia, celebran con orgullo un nuevo comienzo para la nación, sin rencor ni aversión.

En cuanto a España, es un país con una historia y unos valores que representan lo que es hoy. Con sus más y sus menos, la experiencia de haber crecido en este país hace pensar en las cosas buenas que engloba. Porque significa una mirada a los tejados que adornan el cielo de Madrid, un suspiro al mar atlántico desde la costa gallega, los imponentes acantilados del norte, la alegría de las calles, monumentos como la catedral de Burgos, la basílica del Pilar – Virgen a la que hoy se le rinde también homenaje- las melodías del sur, ciudades históricas en Castilla, Antonio Machado y oros grandes poetas, el queso manchego, el acento canario, los cuadros de Darío de Regoyos, la herencia de Gaudí, la terreta, los atardeceres en el archipiélago balear… Las personas que se cruzan, cercanas, tolerantes, jaleosas, y alegres. El deporte, la música, el arte, la ciencia, la gastronomía, la empresa made in spain. Y por último, mención particular a todos los afrodescendientes que forman parte de este país con talento, con sueños, emprendedores, capaces, inteligentes, luchadores y creativos.

Porque los contextos cambian y esa variación depende de las personas que forman parte de este. Del futuro que quieren construir. Y, aunque hoy es un día de conmemoración, también es un punto en el calendario de reflexión sobre la unión, para visualizar hacia dónde queremos dirigirnos y apreciar el valor de los orígenes.

Feliz día Nacional de España y de la Hispanidad.