La humanidad se encuentra frente a una disyuntiva; o eleva su consciencia o se auto destierra a la desolación.

Estamos sentados viendo desde nuestra ventana las explosiones sociales de protesta en todas las esquinas del planeta, quizá creyendo que aquellas expresiones violentas que vemos en los medios de comunicación, jamás se meterán por nuestra ventana…

El alma colectiva de la raza humana llora cuando la agrieta el dolor y le aturde la desesperación, el sentimiento de injusticia, de cansancio, de impotencia y de frustración.

Los movimientos sociales, gubernamentales, políticos, económicos, institucionales, creados por el hombre para ordenar y proteger a nuestra  sociedad, se han convertido más bien en la prisión que ahoga y hunde cada día más a nuestra especie. Pareciera que los animales se cuidan más y tienen un orden vital de supervivencia más ordenado y evolucionado que el del mal llamado Homo Sapiens…

Los seres humanos, es decir los provenientes del “Homo Sapiens”,poseen capacidades mentales que les permiten inventar, aprender y utilizar estructuras lingüísticas complejas, lógica, matemáticas, escritura, música, ciencia y tecnología. Los humanos son animales sociales, capaces de concebir, transmitir y aprender conceptos, sin embargo, en la actualidad, el vacío de su propia existencia y la inconformidad con su propia vida, los está conduciendo a sus orígenes de primate animal, tornándolo violento y agresivo. La crisis mundial de relativismo moral, de ilegitimidad, de ilegalidad y de deshumanización, ha oscurecido la conciencia humana, cubriéndola con nubes negras y sombras gigantescas que parecen dejar en tinieblas a todo el planeta.

La vulnerabilidad de los más frágiles, la falta de esperanza de los jóvenes que no ven un futuro digno, el cansancio de las madres, entristecidas porque ya casi no pueden ver a sus hijos, que están cayendo en desnutrición emocional, pues ellas pasan extenuantes horas de trabajo desde la madrugada hasta el anochecer, los padres de familia presos de la angustia y el desasosiego que les lleva a tener hasta dos trabajos para apenas cumplir los gastos mínimos…todo esto se convierte en munición emocional que se transforma en pólvora violenta.

Estamos experimentando una gran crisis espiritual y esa es la bacteria que está carcomiendo nuestra existencia. Se pretende robotizar a los seres humanos como si fueran máquinas programadas. Se destruyen las tradiciones familiares y culturales que expresan la necesidad de espiritualidad del alma de las personas. Se prohíben las expresiones religiosas ancestrales, es decir, se nos está conduciendo a convivir como si fuéramos maniquíes carentes de sentimientos, de alma, de espíritu y corazón.

No son solo existe el vandalismo de los que salen a las calles a protestar y destruir, a quemar y robar; protestan también aquellos que se sienten impotentes antes la impunidad, la iniquidad y la injusticia.

El precio que estamos pagando por la deshumanización y la banalización de nuestra sociedad es el de ser víctimas de nuestro propio invento.

Caminar de regreso a nuestro propio corazón, elevar la consciencia y regresar a nuestro centro sagrado es el único camino que nos queda para callar los gritos desgarradores del alma…

Les invito a reflexionar sobre el pensamiento de Sócrates, escrito por Platón: “Toda mi preocupación se reduce a ir persuadiendo a jóvenes y viejos de que no se preocupen tanto por su cuerpo y por su fortuna como por la perfección de su alma”. Lo radical en el ser humano está en su interior, en lo que Sócrates llama su alma, ese núcleo íntimo que define la identidad de cada hombre o mujer y que es fuente de su actuación moral. No es que el cuerpo sea ajeno al hombre, sino que debe subordinarse en todo momento a lo que en el ser humano hay de más noble, el alma, que es inmortal y cercana a la divinidad.

La dimensión espiritual para el hombre griego, consistía en la restauración de un sentido moral, en el que la verdad y la justicia eran para todos por igual, por encima de opiniones e intereses, a través del cultivo de las virtudes del alma de cada ciudadano.

Mi píldora de esta semana para el alma

Cuanto más persiga el poder y el tener, sin darse cuenta, irá alimentando la insaciabilidad que se deriva de perseguir aquello que nunca puede llenar el alma, pues es imposible meter en su interior sus pertenencias, sus logros y sus títulos.

Por Paula López Espinosa

Instagram @paulalopezescritora

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