Las islas británicas han tomado el testigo de la tradicional cuna del jazz para mostrarnos una nueva versión de una música con mil caras. Una reinvención que orbita sobre un grupo de jóvenes músicos que están traduciendo el swing en nuevos lenguajes sobre los que deslizarse.

El jazz es un género que se escribe en presente continuo. Un estilo que al igual que la energía (o la corrupción) está en constante evolución. Lo mismo es jazz, el bepop febril de los cuarenta y cincuenta, el freeswing de los sesenta, la fusión de los ochenta, la irrupción latina de los noventa y las nuevas tendencias que nos encontramos en los últimos años.

Una música tan elástica que hoy en día está de igual de bien representada en la artesanal programación de los pequeños garitos y en los fuegos artificiales de festivales multitudinarios. Un estilo de espíritu anárquico que brilla de la misma manera en la ortodoxia con sabor a blanco y negro, en las colaboraciones de Kamasi Washington con Kendrick Lamar o en los latigazos de Marcus Miller.

Esa es la grandeza del jazz.

Todo un melting polt musical que ha entrado en erupción en Inglaterra y del que se ha alimentado toda una nueva generación de músicos que están irrumpiendo en la escena jazzera para escribir las partituras del mañana.

Un grupo heterogéneo y que se basa en una única regla: no tener reglas. Así han tejido las alas de un nuevo jazz. Y las despliegan. Y pueden revisitar el pasado reciente o volar a nuevos planetas acompañados del jazz espiritual, del hip-hop o del broken beat… Y lo mejor de todo es que logran que viajemos con ellos.

YAZMIN LACEY

El terciopelo del nuevo jazz. A pesar de heredar genes musicales por parte de sus padres, Yazmin no había mostrado especial interés en el jazz hasta que se marchó a Nottingham. Sin embargo, en esta ciudad le abrió una puerta de su corazón a este estilo musical y desde entonces comparten techo.

Su primer EP (Black Moon) la puso en el mapa, su segundo EP (90 Degrees) consiguió prender fuego ese mismo mapa y su tercer y último EP (Something My Heart Trusts) le ha servido para para convertirse en una realidad transversal del nuevo jazz.

Autora de sus propias obras, su voz se deja seducir por otros estilos musicales y difumina géneros en sus temas abarcando R&B, soul, blues e incluso reggae. Todo fluye en una voz que acaricia el alma del que la escucha.

NUBYA GARCÍA

Originaria de Camden, Nubya ha traspasado las barreras del jazz y se ha convertido en una de las estrellas emergentes de la música británica. Poco después de terminar su formación académica en el Conservatorio de Danza y Música Trinity Laban, Nubya García sorprendió a todos en 2017 con un álbum de debut (Nubya’s 5ive) que solo cosechó buenas críticas.

Las sospechas de los críticos se confirmaron en su segundo largo (When We Are) y desde entonces, Nubya no ha dejado de ampliar las fronteras de su música. En sus temas consigue mezclar los largos soliloquios al saxofón con influencias caribeñas.

Con un estilo que parece fusionar lo íntimo de Coltrane con lo tribal de Fela Kuti, Nubya se siente cómoda navegando entre diferentes estilos gracias a un saxofón que parece diseñado para invitarnos a soñar.

POPPY AJUDHA

Hay artistas que crecen rodeados de música y el caso de Poppy Ajudha es uno de los mejores ejemplos. Y es que Poppy no creció alrededor de la música sino dentro de la propia música: su padre era el dueño del Paradise Bar del sureste de Londres y desde bien pequeña lo mismo respiraba un beat de Miles Davis que los acordes grunge de Pearl Jam.

Su estilo es tan variado como sus orígenes y es que por sus venas se mezcla sangre inglesa, india y de Santa Lucía. Sus temas (de los que también es autora) parten de un jazz intimista para jugar con total naturalidad con otros estilos como el R&B y el soul.

Sus letras, cargadas de un lirismo desgarrador, beben de la misma fuente que las letras de Amy Winehouse. Con cuatro largos a sus espaldas: Patience, FEMME, Femme (Live), Lowlight, Poppy está preparada para dar el salto. Sky is the limit.

MOSES BOYD

El hombre orquesta de esta nueva ola de jazz. Crecido en el sureste de Londres, Boyd ejerce como baterista, compositor, productor y como presentador puesto que en la actualidad dirige un programa de radio en BBC radio desde donde envía buenas vibraciones al planeta.

A pesar de su insultante juventud, Boyd posee un alma clásica. Por eso, sus temas tienen ese eco a lo Duke Ellington y a la vez suenan a algo nuevo gracias a las diferentes influencias que ha recibido en su formación. Ganador de dos premios MOBO, Moses Boyd se ha convertido en uno de los principales catalizadores de la explosión del jazz británico.

Con un sentido del ritmo tan salvaje como el de Miles Davis, Boyd ha lanzado varios álbumes que han sido aclamados por la crítica (tanto en su versión solista como en el dúo Binker & Moses) y se ha transformado en una de las piedras angulares de este nuevo jazz.

SHABAKA HUTCHINGS

Si has escuchado cualquier tema del jazz británico de la última década lo más probable es que, de una manera o de otra, Shabaka Hutchings haya estado metido en el ajo. Y es que este londinense parece que vive en una realidad paralela en la que los días tienen 33 horas puesto que no para de lanzar proyectos.

El saxofonista y clarinetista británico, que vivió su adolescencia en Barbados, parte del sonido jazzero pero está abierto a todo sonido contemporáneo que se adapte a sus propósitos musicales.

Su saxo y su clarinete aceleran revoluciones musicales. Se basa en un jazz de ritmo alto en el que mezcla una perspectiva narrativa con una base rítmica implacable. A pesar de que el jazz es la parte central de su vocabulario, como sus oídos están llenos de sonidos cercanos al reggae, a la música caribeña y al rap Old School, en sus temas se produce una mezcla única que explota como fuegos artificiales.

Al frente de sugerentes proyectos como Sons of Kemet, The Comet is Coming o The Antecesors y con varios largos en su carrera es uno de los principales totems del florecimiento del jazz británico