Cuando menos lo esperaba y cómo una oportunidad caída del cielo, el rumbo de su vida cambió totalmente para formar parte de una nueva generación de supermodelos que, más allá de una evidente belleza, comparten los valores transgresores que contribuyen a la metamorfosis de la industria de la moda.

Eniola Abioro tenía 18 años cuando fue descubierta en Lagos (Nigeria), la ciudad dónde nació en 1999. Con una perseverancia incansable tuvo muy claro desde niña la importancia del conocimiento y formarse siempre fue una de sus grandes prioridades. Con aquel objetivo, comenzó a impartir clases en una escuela de Ogún mientras estudiaba secundaria. Después, se trasladó a Lagos dónde continuó trabajando como maestra y de esta manera adquirir ingresos con los que poder continuar sus estudios, así como contribuir en la economía familiar. En julio de 2017, la fundadora de la agencia Lagos Few Models, Bolajo Fawehinmi, le contactó con la intención de que accediese a aceptar la oferta. Sin embargo, no fue una decisión fácil ni rápida. Su familia albergaba muchos prejuicios y miedos sobre la profesión, por ejemplo, que fuese una estafa o engaño con el objetivo de captarla para la prostitución. No obstante, Eniola investigó y se informó cuidadosamente antes de dar el paso hacia lo que es hoy.

Más tarde, fichó por la agencia Next Model Management para debutar a nivel internacional en el desfile de Prada de otoño/invierno 2019. Un especial acontecimiento que la otorgó la confianza y el orgullo de toda la familia, además de lograr ser la primera mujer nigeriana en modelar para esta firma.

Ahora, la supermodelo arrastra una experiencia apoteósica en la industria. Abarca desde pasarelas de Miu Miu, Dolce & Gabbana, Yves Saint Laurent o Loewe hasta editoriales para Vogue America o campañas para Marc Jacobs. De todas ellas guarda recuerdos, como conocer a personas a las que admira como la modelo sursudanesa Alek Wek, en el backstage del desfile de Off-White Otoño-invierno 2018. O la sensación de libertad y de autorreconocimiento que experimentó en el desfile de Versace otoño- invierno 2018, rodeada de un ambiente que realmente acogía a la diversidad. Y es que haber vivido dentro del mundo de la moda ha hecho que la visión de Eniola haya cobrado una perspectiva mucho más artística y valorar la creatividad de los diseñadores, así como el cuidado de las telas. Un aspecto que la lleva a continuar con la inquietud de continuar aprendiendo y creciendo dentro de la industria.

Con tan solo 21 años ha demostrado la gran valía de dejar atrás una vida cercana a su familia, con el objetivo de emprender una aventura que le ha dado muchas alegrías. Aunque, también significa un referente para todas aquellas jóvenes que aspiran a conseguir grandes metas, ya sea en la moda como en cualquier otro sector. Además, su presencia en la industria abre camino a nuevas oportunidades para las mujeres racializadas, un factor que tiene muy presente y que va integrado en el mensaje que transmite: “El mundo tiene muchos colores, formas y tallas. La moda debe reflejar esto”.