El futuro es aquello que está por venir. Lo que aún no es, pero será. Para algunos, representa la ilusión; para otros, el mayor de sus temores. Y, sin embargo, a veces nos da la impresión de que el futuro ya llegó, que se coló en nuestras vidas sin darnos cuenta y que vivimos, de hecho, inmersos en un mundo que imaginamos aún lejano. La digitalización, la Inteligencia Artificial, los algoritmos predictivos… lo que a oídos de muchos suena a ciencia ficción, se ha convertido en realidad cotidiana. Aquello que postulaban películas como Blade Runner o Minority Report no son ya quimeras futuristas, sino realidades de nuestros tiempos. Y si todo este asunto os suena tan fascinante y enrevesado como a mí, no os preocupéis: Joaquín Danvila está aquí para ayudar a arrojar luz a nuestro desorden temporal.

Ingeniero, docente, experto en marketing digital, conferenciante. Y valenciano. Joaquín Danvila es un hombre que comprende los desafíos a los que se enfrentan las empresas a día de hoy, siendo la principal de ellas la transformación digital. “Es algo que viene de lejos, aunque este año, por las circunstancias que todos conocemos, ha cobrado una gran relevancia”, explica. “Los negocios tradicionales se encuentran cada vez más ante un cliente eminentemente digital y la empresa debe adaptarse y ampliar sus fronteras para alcanzar a este nuevo público”.

La crisis económica derivada de la pandemia, que afecta no solo a España sino a todo el mundo, ha provocado el florecimiento del emprendimiento y la autoempleabilidad. ¿Qué significa esto? “Mucha gente ha optado por autoemplearse o emprender como solución a la situación que vivimos. Es una solución perfectamente válida que, en muchas ocasiones, da sus frutos. Aunque me gustaría señalar que para montar una empresa es recomendable venir previamente armado con una buena formación. Todos conocemos casos de gente que sin estudios ni recursos ha levantado grandes empresas, pero es curioso comprobar cómo la mayoría de ellos, cuando se les pone un micrófono delante, recomiendan a futuros emprendedores que adquieran conocimientos de finanzas y márketing primero, para no cometer ciertos errores que ellos cometieron”.

De formación sabe mucho Joaquín Danvila, docente y experto conferenciante que expone sus ideas por todo el mundo. Especialmente en países Hispanoamericanos, donde tiene una reputación impecable. “He trabajado con instituciones colombianas, mexicanas, dominicanas. En muchos casos sus gobiernos se vuelcan y nos envían alumnos completamente subvencionados. Tienen una cercanía geográfica con los Estados Unidos, pero el idioma es el nuestro, es algo que compartimos y que nos une. Hay una identificación cultural muy fuerte”. ¿Qué opinión se tiene de la Universidad española en el mundo? “La Universidad española, privada y pública, tiene una reputación muy buena a nivel internacional. Falta, quizás, la conexión entre la universidad y la empresa, esa parte práctica. Tiene que facilitar la empleabilidad y la entrada al mundo profesional a los estudiantes”.

¿Qué les aconseja a los alumnos para afrontar los cambios que vivimos en esta era tumultuosa? “Siempre oímos que estamos en una etapa de cambio, pero los que tenemos cierta edad sabemos que siempre hemos estado en un cambio constante. La diferencia, quizás, es la velocidad con la que se produce ese cambio, que ahora es más rápida. En entornos digitales, cualquier novedad se propaga por todo el mundo en un minuto. Es un escenario nuevo, en el que ya no puedes formarte en base a perfiles profesionales que existían hace diez años, porque es probable que te quedes atrás.  A todo emprendedor le toca adaptarse”.

Yo soy emprendedora. Esta columna nace del emprendimiento. Todos los que la componemos hemos sido lo bastante valientes (e inconscientes, en su justa medida) de lanzarnos a un proyecto que nos apasiona. Y si algo hemos aprendido en el proceso es que no basta con una buena idea, sino que además esa idea tiene que gustar al consumidor y satisfacer sus necesidades. “Este es el elemento más relevante para emprender. Una idea de negocio es buena en tanto que el cliente la acepte. Muchos piensan que una gran idea lo es todo, pero si el público no te admite esa gran idea no llega a nada. La idea debe nacer de la necesidad del cliente o servir para crear esa necesidad. Las empresas exitosas son las que le dan al cliente algo que necesita o le proporciona valor”.

Joaquín Danvila es maestro en esencia y vocación. Sus palabras son como lecciones que una siente que debería subrayar y memorizar. Define la identidad empresarial como “aquello que dicen de ti cuando tú no estás presente. La imagen que pretendes proyectar y la que el público percibe no siempre es la misma”. Sobre el choque generacional entre los más jóvenes y los trabajadores más experimentados, recalca que “Los jóvenes son nativos digitales, mientras que el trabajador de 40, 50 ó 60 años ha vivido en una era previa a la digitalización. Es importante recordar que el hecho de que los jóvenes conozcan mejor los medios digitales no les habilita para ser mejores profesionales. La experiencia es siempre un valor fundamental. Es por eso que todos tenemos que confluir y ser flexibles”. Y, lo más importante: ¿qué lugar ocupa el ser humano en una era donde todo parece controlado por máquinas y complejas ecuaciones matemáticas? “En un entorno digitalizado, parece que el humano pierde relevancia, pero es al contrario: el trato humano es, precisamente, el valor diferencial. La clave del éxito es aprovechar todos los beneficios digitales sin olvidar que nuestros clientes siguen siendo terrícolas y que el acercamiento humano a ellos sigue siendo fundamental”.

No somos pocos los que nos llevamos las manos a la cabeza cuando descubrimos que nuestras conversaciones son escuchadas y procesadas por máquinas. Así, puede suceder que un día hablamos de ciclismo y al siguiente en nuestras redes sociales recibimos publicidad sobre bicicletas. Se le llama Big Data, pero en este caso ponerle nombre no suaviza una cierta sensación de desasosiego. Joaquín se ríe. “Es así, pero no hay que alarmarse, no hay nadie cotilleando nuestras conversaciones. Son máquinas que registran nuestra navegabilidad (si buscamos zapatillas en Amazon, nos sugerirán más zapatillas) y nuestros canales de audio. Pero hay más, como el barrido de imagen gráfica. Fíjate, a mí me pasó hace dos años que Instagram me sugirió unos implantes capilares. Y no porque yo hubiese buscado tratamientos previamente, es simplemente que tengo la cabeza como una pelota, algo que queda patente en las fotografías que publico”, ríe.

Esto recuerda a un caso curioso acontecido en los Estados Unidos, donde un despacho de abogados contactó con una persona para ofrecerse a llevar el caso de su divorcio. Lo impactante es que el hombre no estaba divorciado ni había iniciado ningún proceso de separación. Simplemente, el Big Data había valorado, acorde a sus mensajes, comentarios y comportamientos en la red, que se trataba de un individuo en cuyo futuro planeaba el divorcio.

¿La tecnología nos salvará de nosotros mismos? “La tecnología bien utilizada, sí. Una que ayude a estar mejor, no una que nos esclavice”. Los tiempos cambian… ¿lo auténtico permanece? “Sin duda. Lo auténtico, eso sí, puede ser flexible”. ¿La Inteligencia Artificial es algo temible o un resultado lógico de nuestros tiempos? “La Inteligencia Artificial ha venido para mejorar la relación comercial de las empresas con el consumidor”. Y ya que estamos: los influencers. “Son una pieza clave en todos los niveles y sectores. En el mundo de la moda, por ejemplo, su impacto es muy evidente. Pero cada vez encuentras más influencers o microinfluencers en el terreno de la política o de la consultoría. No es tanto ser guapo sino mantener una coherencia y un mensaje creíble”.

Me da la impresión de que, a menudo, es más importante la sensación que transmitimos que el mensaje que lanzamos. “Es así”, concuerda Danvila, “lo vemos en la vida pública, política, en los medios… Por ejemplo, en la publicidad de universidades o escuelas de negocio, no te dicen qué temario van a impartir a sus alumnos, sino que muestran a estudiantes sonrientes sentados en las aulas o en el césped del campus. Una sonrisa sincera es un transmisor potentísimo”.

Antes de concluir la entrevista, le pregunto a Joaquín por la (escasa) presencia pública de personas trans en los ambientes en los que se mueve, y me postulo como candidata a cubrir esa baja. “Tienes las puertas abiertas”, dice entusiasmado. “En estos entornos, el prejuicio queda fuera. Todas las cosas evolucionan para bien. La empresa moderna y exitosa es la que se adapta al cambio”. La empresa del futuro, por tanto, se apoya en tres pilares: “resiliencia, adaptabilidad y humanidad”.

Es posible que una máquina, en algún lado, conozca mis gustos y preferencias, que se anticipe a necesidades que ni siquiera creía tener, puede incluso que me conozca mejor de lo que me conozco a mí misma. Pero me consuela saber que tras esas máquinas y esos algoritmos imposibles hay seres humanos, como Joaquín Danvila, con una clara vocación de preservar la humanidad en este mundo de números. Y la próxima vez que me salte la publicidad de un producto que curiosamente coincide con mis gustos, no me asustaré ni me llevaré las manos a la cabeza. Simplemente pensaré que el futuro ya llegó, que el mañana se dio ayer, y que no es, después de todo, tan terrorífico como nos lo habían pintado.

Texto: Alex Merino Azpiazu

Os dejamos la entrevista completa.