Hablamos con la psicóloga y terapeuta Paola Hurtado acerca de cómo está afectando en la sociedad la incidencia del Covid-19.

Buenas tardes, muchísimas gracias por charlar con Meik magazine.

P.- El miedo se ha propagado a mayor velocidad que el propio virus. ¿Crees que nos sentimos más vulnerables ante este enemigo invisible? 

R.-  Sí, creo que nos sentimos más vulnerables en general, al principio quizá no entendíamos lo que estaba pasando pero con el paso del tiempo el miedo fue uno de los protagonistas de la situación actual, de hecho el miedo y la incertidumbre llevó a la ansiedad, y a enfrentarse con emociones y cuestiones no resueltas. Además, las circunstancias de muchas personas incrementaron esa sensación de vulnerabilidad, por ejemplo, el hecho de no tener garantías para acceder a servicios médicos mínimos, hizo que para muchas personas migrantes indocumentadas la situación sea insostenible.

P.- Según expertos en psicología social de la Universidad de Granada, la sociedad deshumaniza y humaniza a otras personas en función de la variable clave de la identificación con el grupo, ¿cuál es tu opinión al respecto?

R.- En parte tengo que reconocer que no soy mucho de estudios, porque a menudo están muy sesgados según los objetivos y la mirada de quién los realiza, de hecho las conclusiones de la pregunta me lo parecen. Me da la sensación que intenta justificar la deshumanización y el racismo histórico. La deshumanización no es un proceso grupal natural, ha sido un proceso histórico creado intencionadamente para favorecer a las personas europeas y blancas. Al fin y al cabo la deshumanización siempre ocurre hacia las personas migrantes racializadas. No pasa al revés.

P.- Existen miles de situaciones asfixiadas bajo el discurso de la unidad nacional, de responsabilidad colectiva y de solidaridad en las que las desigualdades, la violencia de estado, el racismo y el sexismo viene organizando la vida social desde hace años, ¿cómo está afectando en la sociedad y, especialmente, en las personas racializadas? 

R.- Los discursos de odio son bien recibidos por la sociedad en general, la gente compra muy fácilmente el «las personas migrantes vienen a robar, a quitarnos las ayudas, etc» por lo que al final termina siendo una situación invivible para las personas leídas como migrantes. Ya da igual realmente donde hayas nacido, el caso es que si tu piel pasa algunos tonos o tus rasgos no se leen como europeos y blancos la situación es muy parecida. Las personas que vivimos ese acoso a diario por parte de esos discursos al final terminamos con estados de ánimo muy agotadores.

P.- La pandemia del coronavirus ha avivado aun más el virus de la xenofobia?

R.- Si, por muchos motivos. Ha evidenciado el odio al extranjero que viene del sur global, expulsandolo de la sanidad pública en una situación de pandemia. Por otro lado, las personas asiáticas han sufrido muchos episodios de violencia racista, hasta el punto de experimentar mucho miedo a salir a la calle ahora que empezamos a poder.

P.- Los medios de comunicación juegan un papel fundamental a la sociedad, ¿cómo crees que están gestionando esta crisis a nivel psicológico?

R.- Los medios depende mucho de quién esté detrás. Por ejemplo, medios como este son muy necesarios, ojalá pudieramos tener mayor visibilidad y salir en otros medios de comunicación como la tele y revistas de mucho consumo. Luego los discursos racistas que existen en la mayoría de medios de comunicación hieren nuestra autoestima, no solo por los titulares estereotipados sino también por la invisibilización que sufrimos. Muchas personas racializadas, que tienen crisis de ansiedad y sensación de tristeza tras ver titulares muy racistas y xenófobos, también la invisibilización hace mella en nosotros.

P.- Tanto el impacto de esta crisis sanitaria como la incertidumbre laboral y económica que estamos viviendo sumado a esas situaciones que amplían la brecha de la desigualdad pueden provocar ansiedad y estrés que perjudiquen seriamente a nuestra salud mental, cómo podemos afrontarlo?

R.- Sí, el sistema está pensado para favorecer a las personas europeas y blancas. Por lo que cuando hay estas situaciones de crisis la brecha de desigualdad crece. Las personas racializadas sufrimos mucha violencia por parte de las instituciones y la sociedad en general, que termina hiriendo nuestra tranquilidad. Afrontarlo no es tarea sencilla, ya que hace falta un enfoque integral. Creo que es importante redefenir el bienestar ya que incluso la idea de bienestar está pensanda para favorecer el estilo de vida europeo.

P.- En tu opinión, cuáles crees que son las propuestas y/o estrategias que se debería adoptar para mitigar las consecuencias psicológicas antes mencionadas?

R.-  Lidiar o gestionar el estrés y la ansiedad no es tarea sencilla. Creo que la psicología tal y como la conocía no ofrecía bienestar o, al menos, no el que se ajusta a nuestras necesidades. Por lo que para mí fue muy importante politizar mi práctica de tal manera que cuando hablamos de consecuencias psicológicas no solo implique voluntad, gestión del estrés y emociones sino que, también sea una cuestión de justicia social.

P.- Queremos una sociedad mejor, más solidaria, una sociedad de ayuda mutua… ¿cómo podríamos llevar estos valores a la realidad? ¿No es todo un problema de educación desde primaria? ¿Habría que incluir en los planes de estudio elementos de convivencia y aprendizaje de respeto?

R.- Creo que abordar la educación es muy importante para los y las más jóvenes, aunque me temo que no es suficiente. Hace falta compromiso por parte de las instituciones, reparación histórica, etc. Creo que en general hace falta reconfigurar toda la estructura que sostiene el sistema discriminatorio que amenaza el bienestar de los más pequeños.

Para terminar, dinos un pensamiento con el que quedarnos.

Quizá que prioricemos los autocuidados y cuidados en la comunidad.

 

Instagram @marjoriepaolahurtado