Lourdes Amayas: “Con la nueva situación en la que nos vemos envueltos por el coronavirus, la gente se ha dado cuenta de lo importante que es el aire libre”

La responsable de prensa de Juegaterapia reflexiona sobre lo que supone la situación de aislamiento y la esencia de la fundación. La cercanía y la simpatía con la que arropó el inicio de la conversación telefónica destapó la jovialidad que la identifica. Tras haberse dedicado durante gran parte de su carrera al ámbito de la comunicación, Lourdes Amayas decidió, hace ocho años, comenzar una misión muy especial como responsable de prensa en la fundación Juegaterapia: impregnar las áreas de oncología infantil de color y diversión por medio de proyectos, como “el jardín de mi hospi”, que contribuyen a que los niños enfermos de cáncer afronten los tratamientos de una forma más positiva. Asimismo han decidido impulsar otras iniciativas como “#NoEstásSolo”, debido a la situación generada por la enfermedad causada por el virus COVID-19.

P.-  Juegaterapia se centra en aquellos proyectos que están relacionados con los juegos, ¿por qué lo consideran tan importante para los niños que están recibiendo tratamiento?

R.- Cuando los niños juegan se evaden y las horas pasan más rápido, haciendo incluso que se olviden del dolor y que encaren la enfermedad con una actitud mucho más positiva, un factor que les beneficia en la evolución de su recuperación.

P.- ¿Cuándo y cómo comenzó su vínculo con la fundación?

R.- Descubrí la labor que llevaban a cabo en el Hospital la Paz y a raíz de hablar con la fundadora, Mónica Esteban, me uní al equipo de Juegaterapia para ayudar en los temas de comunicación, puesto que estudié periodismo y llevaba ejerciendo durante muchos años la profesión. Además, mi incorporación coincidió justo con la inauguración de “El jardín de mi hospi”, un proyecto muy interesante, necesario y bonito, sobre todo por su significado.

P.- Este proyecto fue el primero que se llevó a cabo en un hospital ¿Cómo surgió?

Con la nueva situación en la que nos vemos envueltos por el coronavirus, la gente se ha dado cuenta de lo importante que es el aire libre. Y, en efecto, es muy necesario, puesto que mejora el ánimo, la calidad de vida y la salud. Un niño enfermo de cáncer puede permanecer meses, o incluso,  aislado en una habitación o, como mucho, salir a los pasillos de la zona de oncología con el objetivo de prevenir y evitar contraer alguna bacteria o virus, ya que sufren una bajada de defensas importante durante los tratamientos. Sin embargo, en los espacios al aire libre, bajo protección de mascarilla y guantes, se encuentran seguros y esto es beneficioso para su recuperación. Por ello decidimos reconstruir las azoteas de los hospitales transformándolas en jardines, una vía de escape a través de la cual los niños pueden evadirse jugando. Además, en estos jardines los encuentros con los hermanos – que también sufren mucho pues se sienten apartados u olvidados — se desarrollan de forma más natural y divertida que en las habitaciones. Estos jardines se ubican en hospitales materno-infantiles de distintos lugares de España y por lo tanto pueden disfrutar de él todos los niños ingresados de todas las patologías.

P.- Además, realizan otros proyectos como “Estaciones lunares” en las habitaciones de los hospitales ¿Qué objetivo tienen ustedes con esta idea?

R.- Cuando un niño entra en una habitación de aislamiento con un trasplante de médula, mínimo pasa un mes aislado totalmente en su habitación. Esto es un plus de complicación, aburrimiento y angustia que intentamos transformar en alegría, potenciando el desarrollo de la imaginación, una cualidad de los niños muy poderosa, ya que a través de ella son capaces de dar la vuelta a las cosas. Por este motivo, se nos ocurrió ambientar las habitaciones en estaciones lunares junto Playoffice, la empresa con la que realizamos los diseños y la instalación de proyectores, videoconsolas, televisión etc. En consecuencia, el niño lo vive todo de una forma distinta y más alegre.

P.- Entonces, la sensación que ha provocado el confinamiento  es algo que estos niños ya conocen…

R.- Exacto, la nueva situación provocada por el coronavirus no es algo nuevo. Durante estos días muchos de ellos están contentos porque así pueden pasar más tiempo con sus padres y hermanos. Aunque es verdad que aquellos que están ingresados en las plantas de oncología se encuentran bajo medidas de aislamiento más estrictas para evitar el contagio del COVID-19.

P.- Ustedes trabajan mano a mano con hospitales, familias y niños ¿Cómo se están adaptando a la situación que ha generado la pandemia?

R.- Ahora mismo, no hay tránsito de voluntarios. Así que lo que hacemos es contactar por e-mail o por teléfono con los hospitales para colaborar. Hacemos envíos a toda España, estudiando caso por caso. Normalmente, solemos instalar videoconsolas en habitaciones de hospitales y a través de la página web aceptamos donaciones de estos aparatos, aunque deben estar en buen estado porque cuando les lleguen a los niños han de funcionar bien, pero en este escenario en el que nos encontramos lo gestionamos todo vía online.

P.- ¿Han impulsado alguna iniciativa a causa del coronavirus?

R.- Si, hemos presentado la iniciativa en redes sociales como “#NoEstásSolo”. Surge porque las enfermeras de IFEMA nos pidieron unos aparatos de radio para que los mayores que estaban ingresados se entretuvieran. Además, donamos tablets para que puedan comunicarse con los familiares por videoconferencia, ya que sabemos lo complicado que es el aislamiento. Otra iniciativa es “#Echamosunapartida” en la que participan deportistas como Carlos Sainz junior o Vinicius, además de voluntarios para realizar partidas online con los niños y así hacer el confinamiento más llevadero.

P.- Además, con motivo del Día Mundial del Cáncer Infantil lanzasteis la campaña “La alegría también cura”, en ella aparecen unos muñecos bautizados como “Babypelones” ¿por qué son tan especiales?

R.- Representan a los niños que luchan contra la enfermedad y los pañuelos que les cubren la cabeza están diseñados por gente conocida socialmente y famosa. En el año 2007 se convirtió en el muñeco más vendido en España y los fondos recaudados se destinan a financiar distintos proyectos. Nos permiten continuar con nuestra actividad diaria y ahora son todo un símbolo de la lucha contra el cáncer.

P.- El coronavirus ha impuesto un escenario totalmente inesperado, lo que ha provocado que la sociedad reflexione sobre la importancia de invertir en investigación y ciencia ¿ustedes colaboran de alguna manera en este sentido?

R.- Gracias a las ventas que recaudamos con los “Babypelones” decidimos iniciar “Juegaterapia Investigación” a través de la cual hemos financiado dos becas en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas. Y este año vamos a continuar contribuyendo al desarrollo de proyectos de investigación.

P.- Desde un punto de vista personal ¿Cómo describiría Juegaterapia?

R.- En Juegaterapia se mezcla la excelencia, tanto en lo profesional como en lo emocional. Hay mucha implicación, mucho cariño y muchas ganas de hacer las cosas bien. De hecho, se hacen muy bien. Ayudar significa compromiso y eso es lo que define a la fundación Juegaterapia… Es, sin duda, ganas de apoyar y mejorar la vida de los niños que luchan contra la enfermedad, pero también entraña profesionalidad y seriedad.

P.- ¿Qué es lo más reconfortante que le ha reportado formar parte de la fundación?

R.- Desde el punto de vista profesional, aprendes a transmitir el lado positivo de una realidad muy dura. Es importante tener en cuenta que el 82,2% de los niños superan el cáncer, ya que necesitamos que la gente nos acompañe, se conciencie y sean capaces de ver la parte positiva. Y, desde el punto de vista personal es todo. Se trata de un trabajo muy humano en el que compartes muchos momentos con las familias, les entiendes y empatizas con los difíciles momentos que atraviesan. Al final son las historias que vives y darse cuenta de que la mayoría de los casos acaban con éxito. Las plantas de oncología y los profesionales que atienden a los niños son diferentes, tienen un sentir y una visión muy especial. El personal y la gente que está en este mundo está hecha de una luz particular, es extraordinaria.