“Por mí” como dice la canción  y por todo el que la visita. Con un maravilloso y espectacular emplazamiento, al pie de Sierra Nevada, Granada ha inspirado a artistas y compositores de todo el mundo, como Claude Debussy o el escritor Washington Irving, autor de “Cuentos de la Alhambra” y es una ciudad que recuerda a Las mil y una noches, entre otras cosas porque alberga precisamente una de las consideradas siete maravillas del mundo, La Alhambra, declarada en 1984 por la UNESCO, Patrimonio de la Humanidad.

Jardines del Generalife

 La Alhambra, su icono más universal, fue construida durante la dominación árabe de la península ibérica, con arcilla roja, de ahí su nombre (Al-Hamra) y es una fortaleza que domina, sobre una colina, la ciudad y que incluye palacios, patios exteriores ajardinados, piscinas reflectantes y fuentes y huertos en su anexo del Generalife. Tiene, además, en el interior, un patio, el Patio de los Leones, con una fuente cuya pila está asentada sobre doce leones de piedra, únicas esculturas existentes en una construcción árabe, quizás porque la dinastía Nazarí, reinante en la época de su creación, tenía un concepto del Islam más liberal y menos restrictivo respecto a la representación de las figuras humanas y de animales. Cuando Granada fue conquistada por los cristianos, hace cinco siglos, se respetó la arquitectura y diseños árabes en prácticamente todos sus rincones, aunque se añadió el Palacio de Carlos V y la Iglesia de Santa María, construida sobre la antigua mezquita del impresionante complejo arquitectónico.

Patio de los Leones

El origen de La Alhambra data del siglo XIX, aunque su esplendor lo alcanzó en el siglo XIII, con el primer monarca nazarí, que terminó la muralla que la rodea y, sobre todo, en el siglo XIV, con los reinados de Yusuf y Mohamed V, que acabaron de darle su aspecto preciosista a todo el interior, añadiendo, además, algunas estancias, todas colmadas de artesonados y preciosos azulejos que convierten a  La Alhambra en uno de los lugares más bellos de la Humanidad.

Detalle del estuco de los palacios Nazaríes

 Pero Granada no es solo La Alhambra. Es también una preciosa ciudad, inolvidable para el viajero. Única por lo que contiene en su casco urbano, pero también por sus alrededores, porque, a pocos kilómetros y visibles desde la ciudad, se encuentran las cumbres más altas de Sierra Nevada y una de las mejores estaciones invernales y de esquí de Europa. Y, por contraste, al Sur, también muy cerca la llamada Costa Tropical de Granada, idílica por sus playas y pueblos costeros que tienen, además, una preciosa línea de castillos y torres vigía cara al Mediterráneo de la época musulmana.

Sierra Nevada

Toda la costa conserva innumerables restos arqueológicos de las épocas romana y fenicia, además de la árabe, y sus poblaciones están llenas de Historia que el viajero debe descubrir. Una historia forjada en muchas ocasiones gracias al mar, que devuelve al visitante esos testigos de otras vidas y otro tiempo.  Los pueblos costeros, como Salobreña, Almuñecar o Motril, grandes destinos turísticos, albergan parajes naturales de espectacular belleza que invitan a pasear y descansar y son ideales para los amantes de los deportes náuticos.

Paseo casas Salobreña

Entre los más valiosos vestigios de la Antigüedad se encuentran los restos neolíticos y de la Edad del Bronce hallados en la Cueva del Capitán, en Lobres, y l los de Llanos de Carchuna, en Motril. También los conservados en El Peñón, El Hacho y el Camino de los Barreros, en Salobreña, o la Cueva de los Murciélagos, en Albuñol, donde curiosamente se han encontrado en perfecto estado de conservación piezas de cestería neolíticas.

Los fenicios dejaron su huella en Almuñécar, localidad en la que se puede admirar la Necrópolis de Puente de Noy, en la que destaca un enterramiento cuyo cadáver se encontraba en postura fetal acompañado de cuatro vasos de cerámica. Pero esta población destaca principalmente por las grandes obras que realizaría el Imperio Romano, de las que aún se conservan restos como el Acueducto del s. I d. C., la Torre del Monje, el Columbario La Albina o la Cueva de Siete Palacios. Esta última obra es un  gran aljibe formado por un conjunto de bóvedas que rodean el cerro de San Miguel y es una de las manifestaciones urbanísticas más importantes de la Hispania romana.

Necrópolis del Puente Noy

 Ya con la dominación musulmana es cuando proliferarían los castillos-fortaleza, las torres vigía y las atalayas, como sistema de defensa ante las incursiones de las tropas cristianas. A destacar los restos de los Castillos de Salobreña, Albuñol, San Miguel, Castell de Ferro, Carchuna o La Herradura. 

 Pero volvamos a Granada capital… porque es una ciudad inacabable por su belleza y diversidad. Con lugares y monumentos que dejan huella para siempre en el visitante como la Alcazaba, la Abadía del Sacromonte, en  uno de los barrios por otro lado más típicos de la ciudad y donde el visitante puede encontrar el mejor cante y baile flamenco y costumbres gitanas, al igual que en el barrio del Albaicín, también, como La Alhambra, declarado Patrimonio de la Humanidad el mismo año de 1984 y que es el más antiguo de la ciudad ( en realidad donde nació la misma) y en el que el viajero puede encontrar la mejor artesanía andaluza.

Casa chapiz en el barrio del Albaicín

Hay lugares en el mundo que dejan en el visitante recuerdos especiales, pero la huella que deja Granada es imborrable. La huella de Granada permanece siempre en la retina del que la ve, la mira y la conoce. Porque si hay un lugar mágico en España es esta ciudad inigualable y su espléndida y singular provincia.