Guy Bourdin, nacido en París en 1928, fue uno de los fotógrafos de moda más radicales e influyentes del siglo XX. Su combinación única de imágenes surrealistas y eróticas llenó las páginas de revistas internacionales como Vogue (concretamente French Vogue, ya que fue su fotógrafo fetiche durante tres décadas), Harpers Bazaar o Photo durante la década de 1970.

Además se convirtió en un símbolo con sus revolucionarias campañas publicitarias. En ellas rompió paradigmas al otorgar más importancia a la imagen que al producto, convirtiéndose en un fotógrafo distintivo en la industria. Pronto sus fotos se volvieron famosas y fue invitado a formar parte de varias campañas de marcas de renombre como las de Bloomingdale, Gianfranco Ferré, Gianni Versace, Loewe y muchas más, destacando su trabajo para la firma Charles Jourdan.

Su trabajo publicitario y de moda fue incluso galardonado en 1988, en Nueva York, con un Infinity Award por parte del Centro de Fotografía Internacional. Junto a figuras como Helmut Newton o Richard Avedon, introdujo una nueva corriente y estilo en lo que a fotografía editorial y de moda se trata.

En 1950 conoció a Man Ray en París y se convirtió en su protegido. En consecuencia, el surrealismo estaba siempre presente en su trabajo y siempre se inspiró en figuras tan dispares como Alfred Hitchcock y Lewis Caroll. Fusionó inteligentemente una estética muy europea con la cultura pop de la posguerra de la costa oeste de EE.UU.

Bourdin se dio cuenta de que no es la moda en sí lo que seduce a la gente, sino la fantasía que representa. Fue un auténtico transgresor en la fotografía, imágenes cargadas de saturación y poses imposibles. Era un apasionado de la imagen, la trabajaba con una visión única e integral. Un fotógrafo que supo convertir a sus modelos en personajes carentes de vida, con miradas perdidas y envolverlos en situaciones rodeadas de tragedia. El psicodrama y el teatro del absurdo impregnan su obra; Un verdadero maestro del guion gráfico, Bourdin planificó rigurosamente sus composiciones para sesiones de moda para adaptarse al formato de la página impresa. Concebido mucho antes de la llegada del retoque digital, hizo todo lo posible para producir imágenes muy estilizadas, a menudo llevando sus modelos al límite para lograr la visión deseada.

Rompedor, impredecible y enigmático, su trabajo tiene un valor trascendental, por ello ha sido exhibido en importantes museos internacionales como el Tate Modern y el Victoria & Albert Museum, en Londres; la Galerie Nationale du Jeu de Paume, en París; el Getty Museum, en Los Ángeles, entre otros.

La creatividad de Bourdin enriqueció́ la fotografía de moda, creó mundos extraordinarios, amplió la visión de los creativos, les abrió camino e inspiró a quienes ahora se dedican a ella tales como Nick Knight, David La Chapelle o Jean-Baptiste Mondino. Bourdin, a través de su arte de provocación, el erotismo y la fantasía, marcó un antes y un después en el mundo de la moda.