Cada 19 de junio, en Estados Unidos, se celebra el Juneteenth (un juego de palabras entre June, junio en inglés, y nineteenth, 19) también llamado Día de la Emancipación, o Día de la Libertad, en conmemoración el fin de la esclavitud. Ahora, 155 años más tarde, la población negra continúa exigiendo, a través de todo el país y fuera de sus fronteras, igualdad y justicia racial ante las nuevas formas de esclavitud, linchamiento, racismo sistemático, la reforma penal y brutalidad policial.

Una lucha marcada siempre en el debate nacional y que hoy, más que nunca, está latente como consecuencia las protestas masivas de la plataforma Black Lives Matter en respuesta el asesinato de George Floyd a manos de los agentes de policía de Minneapolis el 25 de mayo.

Cuarenta y siete estados y el Distrito de Columbia marcan el 19 de junio como una festividad estatal, siendo, precisamente, Texas el primer estado que lo declaró festivo en 1980.

Además, todos los ojos están puestos en dicha celebración debido a la polémica decisión del presidente Donald Trump de convocar una manifestación en Tulsa, (Oklahoma), la ciudad que fue escenario de la histórica masacre a la población afroamericana en el distrito de Greenwood, conocido como “Black Wall Street”, en la que al menos 300 personas fueron asesinadas a manos del Ku Klux Klan en 1921. A pesar de que Trump ha rectificado y ha cambiado la fecha de la marcha, la población negra, principalmente, lo considera un acto absolutamente deliberado.

¿Cuál es la importancia histórica de este día?

En 1863, durante la Guerra Civil Americana, el presidente Abraham Lincoln emitió la Proclamación de Emancipación, que declaró que más de tres millones de esclavos que vivían en los estados confederados eran libres. Sin embargo, pasarían más de dos años antes de que esta orden se hiciera efectiva para los afroamericanos pertenecientes al Estado de Texas. No fue hasta que los soldados de la Unión llegaron a Galveston, Texas, el 19 de junio de 1865, que los residentes del estado finalmente supieron que la esclavitud había sido abolida.

Se informa al pueblo de Texas que, de acuerdo con una proclamación del Ejecutivo de los Estados Unidos, todos los esclavos son libres. Esto implica una igualdad absoluta de los derechos personales y los derechos de propiedad entre antiguos amos y esclavos, y la conexión existente hasta ahora entre ellos se convierte en la del empleador y el trabajo contratado. Se aconseja a los libertos que permanezcan en silencio en sus hogares actuales y que trabajen por un salario. Se les informa que no se les permitirá recolectar en puestos militares y que no serán apoyados en la inactividad ni allí ni en ningún otro lado «. —Ordenes generales, número 3; Sede del Distrito de Texas, Galveston, 19 de junio de 1865.

El final formal de la esclavitud marcó el comienzo de una década de Reconstrucción, que buscó la emancipación continua de los estadounidenses negros y la inclusión de los estados secesionistas en los Estados Unidos en medio del terror paramilitar supremacista blanco y una economía devastada de posguerra.

Al año siguiente, el 19 de junio, tuvieron lugar las primeras celebraciones oficiales en Texas, caracterizadas por su originalidad y en las que destacaban las oraciones y los cánticos espirituales. También como símbolo de la libertad las personas usaban ropa nueva y, además, incluían eventos educativos, reuniones familiares, música, picnic y bailes para celebrar su herencia cultural.

Desde entonces, es una de las festividades más emotivas para la comunidad afroamericana y celebrada mayormente en los estados de sur, que marca un punto de inflexión en la lucha por la verdadera libertad. Un sentimiento especialmente notable en 2020, ya que Estados Unidos navega por una nueva era de agitación racial. Con demasiada frecuencia, la historia estadounidense retrata a los afroamericanos como participantes pasivos en su propia historia, esperando ser liberados de la lucha. Pero el escándalo y las protestas actuales provocadas por los continuos asesinatos relacionados con la raza y otras injusticias raciales y económicas son una parte tan importante de la historia afroamericana como lo fueron hace cien años y por ello, dada su importancia, reclaman que la fiesta sea reconocida a nivel nacional.