De madre católica-francesa y padre musulmán-senegalés, Karine Silla ha vivido la dualidad de religiones muy diferentes. A ojos de muchos podría resultar un hecho conflictivo, por el contrario, llenó de riqueza su identidad y se liberó de esa división establecida socialmente. Por ello, forjó una educación y unos valores basados en el respeto y la empatía. El vínculo tan especial con la tierra africana que refleja en su última novela está conectada al compromiso que vio en su padre, un hombre que trabajara en la ONU por y para la lucha en favor de la unidad africana.

Nació en Dakar (Senegal) en 1965. Vivió su niñez y adolescencia en París. La lectura es un hábito que le acompaña desde su más tierna infancia junto a la danza, una gran pasión que se vio truncada durante la adolescencia debido a una lesión en la rodilla. Un suceso que le marcó, pero no impidió que abriese las alas pues, al cumplir, 18 años cruzó el charco para estudiar en Nueva York. Allí compaginó su formación con castings de modelo para pagarse el alquiler. La elegancia innata de la joven enamoró a las pasarelas y poco después se adentró en el mundo de la interpretación. De tal modo que en su vuelta a París, se estrenó como actriz en Sanguines un filme dirigido por Christian Francois.

En 2001 escribió su primer guion para la película PeauD’ange, dirigida por Vincent Pérez – actual pareja de la escritora -. El amor por el mundo cinematográfico continuó otorgándole éxitos, pues diez años después dirigió el primer largometraje Un baiserpapillon.

Aunque en 2014 dio un giro en su carrera al materializar un proyecto que está directamente relacionado con las palabras, un elemento que siempre le ha acompañado a lo largo de su vida, con la publicación de Monsierestmort, una novela que nos sumerge en la vida interior de Vincent. Este se topa con un golpe de realidad díficil y la gran metamorfosis que ha sufrido su familia después de estar cuatro años ausente. La autora nos acerca a un lenguaje reflexivo en el que descubrimos los pensamientos del personaje.

En agosto de este año nos sorprendió con Aline et les hommes de guerre, una novela que la autora dedica a Aline Sitoe Diatta, la protagonista, y es el relato de una mujer real que luchó por liberarse de la opresión. Ambientada en 1920, un momento en el que Senegal forma parte de las colonias portuguesas y en el que la población irá sintiéndose cada vez más engañada a causa de la imposición, la deforestación y la esclavitud que sufren.

La escritora nos presenta como Aline se traslada a Dakar con el objetivo de reunir dinero para pagar los impuestos que su tío debía al Estado. Sin embargo, al recibir una llamada de Dios, decide regresar a su localidad con el objetivo de liberarlo del colonialismo. Será apodadada la Juana de Arco de África,  abogará por la desobediencia civil pacífica y nos abrirá una ventana hacia la etnia diola y la cultura de Senegal. Un libro sensacional que nos envuelve en una historia épica, poderosa y poética con un final doloroso.