España sigue “a la cola” en lo que se refiere a la diversidad dentro s las pasarelas nacionales

Según la revista “The Fashion Spot”,a diferencia de lo que ocurre en la Mercedes Benz Fashion Week de Madrid o en la pasarela 080 de Barcelona, las principales pasarelas internacionales (Nueva York, Londres, Paris y Milán) están evolucionando y creciendo en dar visibilidad a otras referentes sociales. No obstante, aún queda mucho camino por recorrer hasta lograr esa integración efectiva.

Según este estudio, la pasarela que aporta una mayor representación global es la de Nueva York, la cual cerró la temporada Primavera/verano 2020 con un 41.5 % de modelos negras, seguida de Londres con un 41%, París y Milán con un 36.8% más con respecto a las cifras de la pasada temporada otoño/invierno 2019.

Cabe mencionar que este aumento no es solamente racial, sino que también abarca otros aspectos sociales como la representación de los modelos de tallas grandes (86 modelos en Nueva York, 12 en París, 3 en Londres y 1 en Milán).

En cuanto a los modelos transgénero, hay que señalar que ha habido una caída importante con respecto a la temporada pasada. Y, sin embargo, los modelos de más de 50 años han incrementado en la temporada Primavera/verano 2020 (15 en Nueva York, 14 en París, 7 en Londres y 3 en Milán).

Según los datos anteriores se aprecia una manifiesta falta de diversidad en la moda española que no solamente se refleja en las modelos, que apenas cuentan con representación ya que son pocas las modelos de etnias diferentes, sino también en otras áreas creativas como diseñadores, estilistas, editores de moda, fotógrafos, maquilladores etc… A pesar de ello, debemos destacar marcas como Desigual, pionero en aportar diversidad a la moda española, y así lo ha demostrado en su colección Prefall 2020, a la diseñadora Ana Locking y a la firma low cost ZARA, quien desde la primavera/verano de 2018 cuenta con modelos internacionales diferentes para sus distintas campañas promocionales.

La moda española ha de actualizarse y sumarse al cambio. No puede continuar obviando que vivimos en un mundo globalizado que ha de estar abierto al reclamado e imperante auge de la diversidad y que se han de representar todas las razas, tallas, físicos e identidades.

La industria de la moda en general tiene el reto de desmarcarse de las reglas no escritas, dejar a un lado los ideales estandarizados de belleza, estilo y lujo y aportar por un conjunto de influencias y perspectivas que busquen la diversidad y la equidad.

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