Pasamos un tercio de nuestra vida durmiendo… o así debería ser para que nuestra vida fuera saludable. Dormir no es una pérdida de tiempo… ni dejar de vivir. Muy al contrario: es precisamente una necesidad para la vida y para disfrutarla plenamente.

Somos cuerpo y alma según los clásicos, pero, sobre todo, somos cuerpo porque el alma no podría subsistir sin él, aunque la mayoría de las religiones piensen que ambos son independientes. Pero no lo somos aquí en la Tierra. Sin un cuerpo en perfecto funcionamiento no podríamos movernos, actuar… ni tampoco sentir y pensar correctamente.

 El cuerpo es una maquinaría casi perfecta… aunque, lógicamente, con el paso de los años y en determinadas circunstancias más aún, se deteriore. Para conservarlo lo mejor posible es necesario cuidarlo y sin, duda, y esto está reconocido por médicos y expertos en salud de todo el mundo, un sueño adecuado en cantidad y calidad es reparador y absolutamente necesario.

Porque es, precisamente, durante las horas de sueño cuando el organismo aprovecha para regenerar el desgaste de todos los órganos. Lo hace en silencio y sin que nos demos cuenta, pero nos pone a punto para el funcionamiento durante la jornada siguiente.

Y algo que debemos señalar: no solo es importante la cantidad de horas de sueño, sino también la calidad del mismo. Dormir el suficiente tiempo y sin interrupciones ni acortamientos de su duración, aunque según nos vamos haciendo mayores parezca que es necesario menos tiempo, es una regla básica.

Un buen sueño no debería bajar de ocho horas seguidas, siete como mínimo. Al dormir se nutre nuestra memoria y el cerebro ordena sus funciones de modo que un buen sueño nos hará rendir siempre mejor al día siguiente. La falta de sueño suficiente puede, además, ocasionar problemas en la actividad de las personas, como falta de atención o capacidad de decisión. Incluso puede llegar a originar un estrés por falta de descanso necesario para afrontar con claridad y fuerza los problemas cotidianos.

El sueño afecta también a los estados personales de ánimo y a nuestras relaciones con los demás. A veces su falta provoca irascibilidad y pesimismo. Durante el sueño se liberan hormonas que afectan a la energía del individuo. Y algo más: no dormir correctamente puede ocasionar enfermedades crónicas, como por ejemplo la diabetes y, en contra de lo que mucha gente piensa, puede producir obesidad.

 Unos consejos para dormir bien.

Sin duda hay elementos materiales que ayudan a dormir mejor y conseguir un sueño tranquilo y reparador. Vamos a enumerar algunos elementos que pueden facilitar un buen sueño.

1.- Procura no irte a la cama inmediatamente después de cenar. Hazlo, al menos, dos horas después de la cena y procura que esta sea ligera y sin alimentos difíciles de digerir.

2.- Muchas personas tienen la costumbre de irse a dormir con la televisión encendida en su cuarto. Y apagarla solo cuando ya están tremendamente cansados o restar tiempo al sueño para ver una película o un programa. Incluso a veces se quedan dormidos viendo la televisión. Evítalo.

3.- Evita  también el café y el alcohol o cualquier estimulante antes de dormir. Un buen vaso de leche, por el contrario, ayuda, siempre que haya pasado suficiente tiempo desde la última ingesta de alimentos.

4.- Es bueno leer un rato, no más de quince minutos, en la cama antes de dormir. Pero cierra el libro en el instante que sientas el más mínimo amago de que el sueño te pide hacerlo.

5.- Apaga el móvil media hora antes de tu hora normal de dormirte.

6.- Si ves que tardas en coger el sueño porque estás nervioso/a  o preocupado/a, intenta hacer cinco minutos de relajación. La respiración profunda con los ojos cerrados es el mejor somnífero.

7.- No tomes pastillas para dormir. En todo caso puedes tomar una taza de valeriana o algún compuesto natural (hay muchos) que puede ayudarte a relajarte y conciliar el sueño.

8.- Evita en lo posible el despertador. O, al menos, ponlo con el margen suficiente para darle tiempo a tu reloj interior para que te despiertes solo o sola.

9.- Si es posible, deja la persiana subida o no bajada del todo. La luz natural del día es el mejor modo de despertarse.

10.- Ah, y un buen y último consejo: una ducha de agua caliente también ayuda a dormir mejor. Tómala, si puedes, media hora antes de irte a la cama.

 

Ya lo sabes: dormir bien y de modo suficiente es el mejor seguro de vida. No lo olvides.