Una pandemia mundial, un presidente saliente que no acepta el resultado de las elecciones, un asalto al Capitolio a pocos días de la investidura del presidente electo…Provocan una ceremonia excepcional incluso dentro de la excepcionalidad en la que vivimos últimamente.

En el día en que se cumplen 60 años desde que el presidente Kennedy jurara su cargo, repasamos las excepcionalidades de una fiesta nacional marcada tanto por la falta de grandes masas celebrando como por las altas medidas de seguridad, 25000 agentes. El doble que en anteriores.

En comparación con la toma de posesión de Kennedy, la de Biden ha sido una fiesta de la sobriedad. Sin desfiles, con un número muy reducido de invitados y un público muy peculiar 200.000 banderas estadounidenses en representación de sus ciudadanos. Lo que sí que se mantendrá este año es la tradición de invitar a un poeta que inició JKF eligiendo a Robert Frost, que a sus 86 no fue capaz de leer el poema que había escrito y emocionó al país recitando de memoria The Gift Outright.

A las 17:57 (hora española) Joe Biden se convertía en el 46º presidente de los EEUU. En su discurso invitaba a los estadounidenses a demostrar que la política no era un fuego cruzado sino trabajar en el mismo camino que es hacer crecer el país. Mencionó el asalto al Capitolio “no podrán hacerlo, ni hoy, ni mañana, ni nunca”. Agradecimientos a los que le votaron y mano tendida a los que no. Promesa de ser el presidente de “todos los estadounidenses”. Repaso histórico con guiño a las conquistas feministas, a la libertad y a la verdad frente a las fakenews. Su responsabilidad como líderes en lo que a la defensa de la verdad se refiere. La unidad como estandarte. Llamada a la empatía a “ponerse en los zapatos del otro”. Mención a la importancia del Coronavirus y a enfrentarlo juntos como un solo país. Reparar alianzas, tender manos. “No viejos retos, retos de hoy y de mañana. No el ejemplo de nuestro poder, sí el poder de nuestro ejemplo. Homenaje a los 400.000 fallecidos por la pandemia.

Alejado de polémicas y discursos a la contra o rupturistas. Construcción.

Una representación cultural muy variada y adaptada a las circunstancias. Una discreta Lady Gaga -dentro de su particular estilo-, brillante y con una voz a la altura de su misión: entonar el himno norteamericano. Finalizando su actuación “and the home of the braves” señalando a sus compatriotas. Jennifer López de ascendencia latina cantaba los clásicos This land is your land y America the beautiful y aprovechaba un silencio entre las estrofas para lanzar un mensaje en perfecto español “una nación bajo Dios, indivisible y con libertad y justicia para todos». El folklore también ha tenido su espacio de la mano del artista de country Garth Brooks y su interpretación del himno evangélico Amazing Grace.

Aunque todas las expectativas estaban en Amanda Gorman, poeta y activista de 22 años que no ha decepcionado con su intervención. La más joven poeta en la historia de la investidura ha conquistado a las redes sociales con su poema The hill we climb (La colina que subimos) donde afirma «de alguna manera hemos resistido y hemos sido testigos de una nación que no está rota, sino simplemente inacabada». Una oda a la unidad en un país fragmentado a la vista de los últimos acontecimientos.

Un futuro esperanzador.