Estos días el mundo se ha unido para protestar y rendir homenaje a George Floyd, víctima de la brutalidad policial que sufren los afroamericanos desde hace décadas. Por ello, es importante recordar a aquellos que nos regalaron una reflexión acerca de las injusticias sociales que todavía ensombrecen el mundo. Es el caso de James Baldwin, un escritor que reflejó las contradicciones que imperaban en Estados Unidos, la marginación social y la hipocresía reinante entre las comunidades de las grandes ciudades.

James Baldwin nació en 1924 y fue el mayor de nueve hermanos. Creció en Harlem bajo la tutela de su padrastro, un predicador muy severo que le hizo pasar una infancia muy difícil. Por ello estuvo vinculado a la Iglesia Pentecostal, formándose para seguir los pasos de su progenitor. Llegó a trabajar como predicador, pero experimentó el conflicto que la propia iglesia generaba respecto a la homosexualidad y ciertas cuestiones raciales. Cuando su padrastro fallece, el joven tenía 19 años y se aleja de la iglesia mudándose al barrio bohemio de Manhattan, dónde comenzó a escribir sus primeras reflexiones a la vez que ganaba algo de dinero en trabajos mal pagados.

Con 24 años decide dejar atrás la vida en Estados Unidos para emprender un viaje a París dónde juega un papel importante como activista por la igualdad racial. Además la capital francesa marcó un período muy significativo para el escritor, ya que durante aquella etapa publica la primera novela que escribe, titulada “Go and Tell it in the Mountains”. Una novela en la que el protagonista proyecta ciertos elementos comunes a la vida del escritor. Un joven adolescente llamado Jhon vive junto a su madre Elizabeth y su padrastro Gabriel en el barrio neoyorquino de Harlem. Gabriel es predicador en una Iglesia del barrio conocida como Templo del Fuego Bautizado, sin embargo, lejos de practicar la bondad, se muestra como un hombre déspota, ofensivo y excesivamente estricto. La novela entrelaza la historia del joven Jhon con las de su madre, su progenitor y su tía, además de abordar la religión y el racismo. Baldwin pone de manifiesto como las expectativas y percepciones familiares impactan en las personas que luchan por sobrevivir. Centra la atención del lector en los personajes, ya que de esta manera consigue comprender mucho mejor la parte trascendental de la obra.

En 1957 regresa a Estados Unidos y se une a otras voces del movimiento como Martin Luther King o Malcolm X para defender los derechos civiles que tanto anhelaban los afroamericanos. Sin embargo, con la muerte de estas dos figuras, años más tarde, Baldwin cae en una gran desilusión que hizo evidente en su trabajo y sus obras comenzaron a tomar un tono mucho más fuerte y agresivo.

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Por otro lado, escribió una serie de ensayos en los que nos regala una visión muy interesante de la realidad que vivió. El primer libro, que reúne 10 de sus ensayos, es “Notes of a Native Son”. En él reflexiona sobre la raza, las clases, la cultura y el exilio, y queda registrado su activismo por los derechos civiles, aunque también un ejercicio crítico hacia ciertas novelas como “Native Son”, de Richard Wright.

Baldwin refleja la confusión y la amargura que aflige a los negros norteamericanos, ejemplifica como las sociedades racistas obligan al individuo a restringir y reprimir sus emociones, y al desarrollo de una relación autodestructiva con el mundo.

A partir de su experiencia personal construye una visión sobre las problemáticas de la sociedad en la que creció. El libro se estructura en tres secciones según la temática. La primera parte recoge ensayos acerca de la representación de los afroamericanos en el arte, la segunda se centra en aspectos de la vida de la comunidad negra en Estados Unidos durante y poco después de la II Guerra Mundial, donde explora sus orígenes, la casa y la cultura que tuvo que entender para convertirse en lo que fue. Y la tercera sección abarca las experiencias que vivió en Europa y que supusieron un proceso crucial por el cuál aprendió, gracias al distanciamiento con la cultura de la que venía, a conocer y aceptar la identidad que expresa en sus escritos.

Este recopilatorio ha sido proclamado como uno de los mejores libros de no-ficción del siglo XX. Muchos de los ensayos habían sido publicados previamente en revistas y periódicos. Sin duda, una pieza atemporal pese a los años en los que se escribió y que ayuda a entender las desventajas de los negros a lo largo de ese tiempo.

Además, abordó su orientación sexual en Giovanni´s Room”, un tema que por aquel entonces se consideraba tabú y explora el conflicto que genera en David, el protagonista y la comunidad en la que se mueve. Está inspirado en las experiencias que vive en París.

Finalmente, James Baldwin pasó los últimos años de su vida en Saint Paul (Francia). Sin duda, fue un escritor con una mirada trascendental con la que entender el valor de las experiencias y las estructuras sociales. Baldwin sintió la necesidad de convertirse en “testigo de la verdad” sin pretender llegar a ser un líder, asimismo, cumplió el objetivo de compartir una visión muy personal a través de su extenso y apasionante legado.