Abrupta, seca, volcánica, de naturaleza salvaje donde la luz y el color provocan una atracción inexplicable. Arquitectura tradicional, chimeneas de reminiscencias bizantinas, paredes de cal pintadas de blanco inmaculado, ventanas de colores verdes y azul… este pequeño paraíso entraña tesoros que enamoran y atrapan a quien la conoce.

Hoy nos adentramos en Lanzarote. La isla que sirvió de lienzo de la obra del artista polifacético canario, Cesar Manrique, quien aunó arte y naturaleza con pinceladas de creatividad que se aprecian en todos sus rincones y que transformó su entorno en una obra de arte única e irrepetible.

Lanzarote es la más septentrional y oriental de las islas del archipiélago canario. A pesar de que no supera los 800 kilómetros cuadrados de superficie, llama la atención la diversidad de sus paisajes. Las erupciones volcánicas de los siglos XVIII y XIX, le han conferido un espectacular aspecto de singular forma y belleza. Al lado de parajes insólitos formados por grutas volcánicas, lagos de lava y cráteres, reposan playas de arena dorada y aguas transparentes.

Además, este espectacular patrimonio natural, ha sido celosamente conservado por los lanzaroteños. No en vano, la isla fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO, en 1993.

Comenzaremos nuestra guía imprescindible por el Parque Nacional de Timanfaya, también conocido como Las Montañas de Fuego. Es el segundo parque nacional más visitado de España, con un espectacular paisaje volcánico que cubre una cuarta parte de la isla, creado durante seis años de erupciones volcánicas casi continuas que tuvieron lugar entre 1730 y 1736, con un episodio menor en 1824. La escala de las erupciones fue enorme, con un estimado 2,000,000,000m3 de lava arrojada desde más de 100 volcanes hacia tierras y aldeas previamente fértiles, añadiendo, además, recuperación de nuevas tierras del mar. Ahí podrás disfrutar de la Ruta de los volcanes, entre los que destacan la Montaña de Fuego, la Caldera del Corazoncillo o la Montaña rajada. También te invitamos a dar una vuelta por el Echadero de los Camellos para ver útiles de labranza que se usaban tradicionalmente y el uso que hacían los agricultores de los camellos para realizar las labores del campo.

Asimismo, en el Parque Natural de los volcanes, que rodea el de Timanfaya podrás contemplar la Laguna de los Clicos, también conocida como el Lago Verde. Una laguna en forma de media luna, con aguas de espectaculares  tonos verdes producidos por un sinfín de minerales (principalmente azufre) y la gran cantidad de microorganismos (como la especie de alga Ruppia marítima) que, según los expertos en el tema, sólo se encuentra en este lugar, creciendo bajo la superficie del Lago Verde.

Otro de los parajes imprescindibles lo encontramos al suroeste de la isla, muy cerca del Timanfaya, el Valle de La Geria. Un espacio natural protegido de 5000 hectáreas que comprende los municipios de Yaiza, Tías, Tinajo, San Bartolomé y Teguise. Un espectacular paisaje lunar en el que realizar una fabulosa ruta vinícola, con una de las bodegas más antiguas de Lanzarote, El Grifo, y la posibilidad de recorrer los viñedos de más de una veintena de bodegas de los mejores vinos canarios. Se trata de bodegas prestigiosas que han cosechado desde hace siglos la variedad más preciada del archipiélago, la malvasía volcánica, un tipo de uva, originaria de Grecia, que en su día llegó a seducir hasta al mismísimo Shakespeare, tal y como se constata en su conocida obra de teatro Enrique IV. La zona produce mayoritariamente vinos blancos, ya sean secos, semisecos, dulces, semidulces, licores, crianzas o espumosos.

También en Yaiza se encuentran Los Hervideros de Lanzarote, donde podemos asistir en primerísima línea a un fenómeno natural sumamente llamativo: la resultante del impacto del Océano Atlántico contra una red orográfica de perfil volcánico. Los efectos caprichosos de este rompiente marino representan un auténtico espectáculo visual.

Al norte de la isla, en la localidad de Haría, y a los pies del volcán de la Corona se encuentran los emblemáticos Jameos del Agua, un lugar en el que armoniosamente confluye la formación natural con la creación humana diseñada por Cesar Manrique. Con una longitud de 6 kilómetros, 1,5 de los cuales está ubicado bajo la superficie marina, los Jameos del Agua están formados por 3 jameos diferentes: el Jameo Chico, por donde se accede al interior de la formación, el Jameo Grande, donde se ubica el Auditorio y que sirve de escenario para conciertos clásicos y proyecciones de películas y el Jameo de la Cazuela, el último jameo accesible al público. A medida que avancemos, encontraremos singulares rincones como la Sala de los Estetas, la Lumbrera de Hartung, el Horno del Diablo, la Cripta, los Castilletes, la Cabeza del Monstruo, el Pie del Guanche, las Simas de Doncellas y la Puerta Mora. Una vez que se sale de las cuevas se encuentra la Casa de los volcanes, un edificio vanguardista que anualmente acoge una reunión internacional de volcanólogos.

En ese mismo lugar podemos visitar la espectacular Casa-Museo del emblemático artista César Manrique, una obra de arquitectura que habla por sí misma y que nos cuenta la vida del que ha sido uno de los artistas más influyentes y el mejor promotor de la isla. Todo en un espacio caracterizado por la nobleza de los materiales y los rasgos de buen gusto. La exuberante vegetación exterior e interior contribuye a proporcionar ambientes serenos y acogedores. Una experiencia única.

De obligada visita es el Jardín del Cactus, situado en el municipio de Guatiza. Un xeropaisajismo para soñar y disfrutar que cuenta con 4500 ejemplares de 450 especies distintas. Esta obra artística, también de Manrique, se encuentra en lo que antiguamente fue una cantera y crea un contraste magnifico entre el verde de los cactus, el cielo azul anticiclónico, la tez roja de la Montaña de las Pinedas y el negro de la escoria y otras rocas volcánicas que decoran las terrazas de este jardín botánico.

Tampoco te puedes perder  el secreto mejor guardado de las Islas Canarias. La “octava” isla, La Graciosa. Para poder apreciar esta maravilla, tendrás que navegar en barco desde el puerto lanzaroteño de Órzola (único acceso posible). Un paraíso tranquilo de playa de arena dorada y blanca. El Mirador del Río, la Caleta de Sebo, Pedro Barba o “Los Arcos”, hacen de esta diminuta isla un lugar digno de conocer y visitar.

Esta guía no estaría completa si no hiciéramos mención a las joyas de la corona de Lanzarote: sus playas. La playa del Papagayo, desde donde ver los mejores atardeceres, Famara, para los amantes del surf, windsurf o kitesurf, Las Malvas, playa original donde las haya, pues es totalmente de lava volcánica, el Caletón Blanco, Las Conchas, en La Graciosa, Los Ajaches, Los Flamingos, la playa del Risco o las piscinas naturales de Los Charcones, entre otras muchas.

También te recomendamos que visites, Arrefice, antiguo pueblo de pescadores y actualmente capital y centro administrativo y comercial de la isla, con la Casa-Museo del Campesino, el Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC), donde verás obras de Manrique (obviamente), Picasso, Miró, Tapies o Millares, el Museo Agrícola de El Patio o que disfrutes haciendo senderismo por la increíble ruta de Tremesana desde Yaiza.

 Lanzarote es, sin duda, un destino singular y diferente que nos permite sentir, disfrutar y soñar.