Situada en la parte Oeste de Marruecos Marrakech es conocida como la Ciudad Roja, por el color rojizo de sus murallas y de muchos de sus edificios.

Hay algo mágico alrededor de Marrakech. Una ciudad antigua bereber y que hoy es refugio de artistas, intelectuales y gente famosa en todo el mundo. Viajar a Marrakech es trasladarse a una ciudad de ensueño. Un lugar lleno de pasadizos y rincones misteriosos, pero también del mayor lujo y modernidad.

En Marrakech hay grandes hoteles (como La Mamounia, uno de los hoteles míticos del mundo) restaurantes y envidiables lugares de esparcimiento y ocio, todo ello rodeado del sabor medieval de las mil y una noches, cuyo espíritu impregna Marrakech traído por el aire de la tradición y la leyenda que, desde las también míticas ciudades de Bagdad y Damasco — hoy tristemente medio destruidas por la locura de las guerras– impulsa una maravillosa alfombra voladora.

El centro de Marrakech es su grandiosa plaza de Jemaa El Fna, donde se reúnen toda clase de elementos inverosímiles: desde tragafuegos y encantadores de serpientes a vendedores de especias, hay todo tipo y variedad de tenderetes y espectáculos típicos turísticos. Una plaza que, de noche, ilumina la vida de la ciudad.

Alrededor de la ciudad antigua, la medina, están sus murallas, maravillosamente conservadas, y quizás, las mayores y más bellas del Norte de África. Mezquitas, como la espléndida Mezquita Kutubia, palacios como el complejo Palaciego de la Bahía y asombrosos jardines, como el Majorelle, en medio de un envidiable microclima, adornan Marrakech. La medina, dentro de la parte amurallada incluye animados zocos y mercados que venden todo tipo de artesanía, desde joyas a cerámicas, objetos de metal y tejidos tradicionales. El minarete de la mezquita Kutubia, ya citada, data del siglo XII y es un símbolo de la ciudad, visible a varios kilómetros de distancia.

Marrakech, la ciudad más turística de Marruecos, es un mito para viajeros de todo el mundo. Tradición y hospitalidad dejan una huella imborrable en todo aquél que la visita.

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