Datong, una de las ciudades históricas del antiguo imperio chino, situada al Oeste de la capital, Beijing, va a acoger uno de los más grandes y espléndidos proyectos arquitectónicos del siglo XXI. La zona será un icono turístico pues a solo 85 kilómetros (una distancia mínima en el gigante asiático) se encuentra el monasterio colgante de Hengshan, uno de los monumentos más antiguos y espectaculares de China y el nuevo Museo de Arte de Datong será el contraste de esa maravilla visitada cada año por millones de turistas.  Así los visitantes podrán cerrar el círculo del tiempo, el pasado y el futuro, con un presente espectacular y único, el que nos mostrará la arquitectura y eventos del Museo de Arte de Datong.

Diseñado por uno los más afamados y avanzados estudios arquitectónicos, Norman&Partners, cuyo presidente y fundador, Norman Foster, está considerado como uno de los arquitectos más importantes de la Historia pues es creador de algunos de los  más importantes edificios de la arquitectura moderna, el Museo de Arte de Datong será uno de los mayores y más bellos espacios de la Nueva Plaza Cultural de la ciudad.

El museo está pensado como un paisaje continuado visto desde el exterior, con solo la parte superior del tejado visible desde fuera en medio de picos y pirámides de acero que le dan un aspecto natural-futurista de gran originalidad. Un elemento importante es el aprovechamiento de la luz y la preservación de las condiciones climáticas asegurando las mejores condiciones ambientales para las obras expuestas.

En cuanto al edificio en sí mismo, el elemento central  será la Grand Gallery, con una altura de 37 metros y 80 de longitud, en medio de un espacio total de 32.000 metros cuadrados. Aparte de las exposiciones abiertas de obras de arte a gran escala, se integrarán en ella todo tipo de servicios y facilities para el visitante, en la línea de las grandes áreas culturales y artísticas que se están diseñando para un planeta futuro en el que el diseño, no solo será fundamental en sectores minoritarios, sino que envolverá las expectativas del turismo universal. China, desde este punto de vista, es un ejemplo de confluencia entre siglo XX y el el XXI. Un país, con un espectacular crecimiento económico, pero cuya historia y tradición es uno de los grandes patrimonios culturales de la Humanidad.

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