Oyinkan Braithwaite ha llegado al circuito literario por la puerta grande. Y para quedarse. Por fin se habla de autoras africanas como autoras y literatura a secas y no de ¨literatura africana¨ con las connotaciones que eso conlleva. Es un camino que ya abrió Chimamanda Ngozi -traducida a varios idiomas- y que Oyinkan ha asfaltado como emblema de las nuevas generaciones gracias a su primera creación que le valió el amén de los laureles de la crítica, el British Book Award al libro del año en la categoría Thriller.

Nacida en Lagos, pasó la mayor parte de su infancia en el Reino Unido, dicotomía de culturas que es palpable en su forma de narrar y construir el ambiente de sus novelas. Es un lenguaje claro que invita a seguir leyendo transformando conceptos complicados y profundos de forma sencilla.

Finalmente tras acabar sus estudios, decidió volver a su Nigeria natal en 2012 donde reside desde entonces.

Acaba de publicar El bebé es mío (Alpha Decay) escrito en pleno confinamiento y que tiene además el inicio del mismo como punto de partida. Repite género  de misterio donde un suceso funciona como hilo conductor de un ovillo que va, como nos tiene acostumbrados, desmadejando en pequeños relatos donde encontramos un escenario en el que identificarnos: la imposibilidad de salir de casa, el cierre de negocios, la crisis económica. Las vivencias pandémicas que nos unen de sutiles y diversas maneras. En este caso contadas a través de Bambi, quién tras una discusión con su novia se queda sin hogar y decide irse a la casa de su abuelo fallecido. Allí encuentra a su tía Bidemi que acaba de quedarse viuda de Folu, a su bebe recién nacido y, lo más sorprendente, a Esohe amante de Folu. La maternidad del bebé que parecía clara en un principio se va turbando con los días cuando Esohe comienza a reivindicar al bebé como suyo.

Comienza así un enredo asfixiante donde deben convivir los tres, encerrados, compartiendo vida y la responsabilidad de los cuidados de un bebé mientras desconfían los unos de los otros. Durante todo el proceso el lector leerá entre líneas una cuestión continua. ¿Qué define a los progenitores el amor y los cuidados o la sangre? Todo ello aderezado por otras grandes reflexiones características de este 2020 como nuestra incapacidad para enfrentarnos a según qué situaciones o la crianza de los hijos.

¿Hasta dónde llegarías por lealtad a tu familia?

 Este es uno de los dilemas que plantea Oyinkan. Mi hermana, asesina en serie (Editorial Alpha Decay) no es una novela de suspense al uso con un título llamativo. En ella, podemos encontrar muchísimo más que eso. Es un reflejo de la realidad versátil de la Nigeria del s.XXI proyectada en dos hermanas con sendas perspectivas vitales casi antagónicas. El amor entre ellas y la sororidad como punto de encuentro entre dos mundos de una misma sociedad en pleno cambio generacional.

La obra cuenta la historia de Ayoola una chica joven atractiva y antojadiza con una mala costumbre: asesinar a sus amantes cuando se cansa de ellos. Por otro lado, su hermana Korede a la que siempre acude para que le ayude a deshacerse de los cadáveres. El punto de inflexión llega cuando el último ligue de Ayoola es un médico del hospital donde Korede trabaja como enfermera. Un hombre por el que además ella tiene sentimientos. Al miedo que sufre por la posibilidad de ser descubierta se une el temor de que su hermana asesine a la persona de la que está enamorada.

Una buena cronología, con buen argumento y contado con un humor negro fino y excelente hacen de esta novela un imprescindible en la biblioteca de cualquiera. Sea el misterio uno de tus géneros favoritos o no.