Todos sabemos lo que entendemos por memoria pero vamos a recordar su definición. La memoria es la capacidad del cerebro, del alma humana, de recordar hechos, sucesos o sensaciones vividos anteriormente, la capacidad de guardar y retener información y traerla al presente, a veces voluntariamente y otras de modo instantáneo, pareciendo que surge sin un movimiento de nuestra voluntad. Parece que la actividad relacionada con la memoria está en el hipocampo, un punto concreto de ese órgano maravilloso que rige nuestras sensaciones y emociones, el cerebro humano, aunque los científicos apuntan que hay una gran cantidad de áreas cerebrales implicada en los recuerdos.

 La memoria ayuda en el aprendizaje y el conocimiento y puede ser entrenada y mejorada. Hay juegos y ejercicios mentales diseñados para estimular determinados patrones de la actividad neuronal y de las dentritas, que son las conexiones nerviosas que relacionan toda la actividad mental.

La memoria es una función cognitiva extremadamente compleja. No sólo implica una gran cantidad de elementos y estructuras cerebrales, sino que  actúa y se modifica con las actividades y situaciones cotidianas.

Hay distintos tipos de memoria: fundamentalmente la sensorial y la intelectual. La primera está más relacionada con las emociones y puede activarse por estímulos como la música  y la segunda es más utilitaria y nos sirve para el estudio y el trabajo. Esta última parece que es más duradera y produce recuerdos más asépticos y permanentes. La primera, sin embargo, produce sensaciones que acarrean felicidad y alegría o dolor y tristeza. También existen la memoria verbal que se encarga que se encarga de retener información con contenido verbal (lo que leemos o escuchamos por medio del lenguaje) y la memoria visual, que retiene imágenes, aunque también podamos considerar otro tipo de memorias menores pero existentes, como olfativa, táctil o gustativa.

Pero yendo a los dos tipos de memoria fundamentales, la sensorial y la intelectual, es necesario cuidarlas y mejorarlas a lo largo de la vida, sobre todo cuando se va produciendo el irremediable proceso de envejecimiento.

La salud es lo más importante en el ser humano. Tanto lo que llamamos salud física, como la salud mental. Y para tener una buena salud mental debemos cuidar y mejorar nuestra memoriaAquí vamos a dar unas pautas y consejos para conseguirlo.

  • Cuida la alimentación comiendo sano y procura dormir adecuada y suficientemente, un mínimo de 6 a 8 horas diarias.
  • Intenta oxigenarte correctamente, practicando la relajación a  través de una buena respiración. Respiración.
  • Mantente activo, alternando tu actividad física y mental   evitando la pasividad. Realizar actividades que te hagan sentir la utilidad de tu vida..
  • Relacionarse es crucial, nos ayuda a utilizar el lenguaje y a poner en marcha nuestro pensamiento
  • Nunca dejes de aprender. Nunca pierdas la curiosidad y el interés por las cosas nuevas.
  • Práctica juegos mentales. Actualmente hay muchos juegos que ayudan a la práctica del lenguaje y que ayudan a que no se nos olviden las palabras. Los juegos de mesa y cálculo también ayudan a estimular la mente.
  • Intenta recordar y contar tus experiencias. O escríbelas. El hecho de hacerlo ejercita la memoria y fija y mantiene los recuerdos.
  • Estimula todos los sentidos. Escucha música, haz ejercicio, fomenta los afectos. Fotografía o pinta. Viaje y anotas lo que ves y vives.
  • Bebe agua y evita el alcohol. La primera favorece la mejora de todos los órganos del cuerpo y el cerebro no es una excepción. No olvidemos que somos, en un 70% agua. Por el contrario el alcohol a la larga daña el cerebro.
  • Dejar volar la imaginación. Esto es muy útil y muy fácil de hacer. Imaginar el final de una película o de un libro que se está leyendo, ponerle cara a las personas mientras hablas por teléfono o te comunicas por ordenador.
  • Leer es tremendamente útil, ya que una de los beneficios de la lectura es que ayuda a estimular la memoria.
  • Observa tu alrededor y trata de recordar después lo que has visto.

Para terminar vamos a insistir en un punto que señalábamos al principio de nuestros consejos: la necesidad de una buena alimentación. La composición y naturaleza de los alimentos comida tiene un efecto directo en la transmisión de los impulsos nerviosos. Los neurotransmisores son los responsables de propagar la información y pueden regularse y fortalecer a través de la alimentación. El cerebro representa solo el 2% de nuestro peso es un órgano que requiere mucha energía y necesita un 20-30% de las calorías que ingerimos. Si comemos correctamente mejorara nuestro estado de ánimo, pensaremos más rápido, tendremos más memoria y viviremos indefectiblemente mejor.