Después de este parón mundial, sin precedentes, triste a la vez que histórico, muchos nos hacemos un planteamiento: ¿Quedará todo igual? Yo pienso que no podemos hacer como si nada hubiera pasado, porque sí ha pasado. De hecho, mientras escribo estas letras, sigue pasando.

La mayoría hemos pasado muchos días encerrados en casa, sin salir, algunos afortunados acompañados por nuestra familia, el núcleo más cerrado de nuestra familia, pareja, hijos, padres . . . ese ha sido mi caso en concreto. Durante 60 días he convivido 24 horas con 4 adolescentes y mi marido, sin ver a nadie más, a no ser que fuera por la pantalla de mi móvil, el ordenador o la televisión. Una experiencia inesperada y sorprendente que, en mi caso, me ha dado paso a tener tiempo, yo que siempre me muevo en sociedad, eventos, clientes, shootings, amigosSin tiempo nunca para nada, corriendo, llegando tarde a todas partes, porque siempre pienso que puedo hacer más cosas de las que verdaderamente da tiempo a realizar. Suelo creer que me teletransporto 😉

De repente todo para, y tengo tiempo, tiempo para reflexionar, planear y dibujar lo que quiero hacer. Suelo ser bastante optimista y ajustarme a lo que tengo y no lamentarme por lo que no tengo o no pudo ser. Así que me centré en mi trabajo y a ver qué es lo que puedo hacer en estos momentos.

Me replanteo mi existencia, lo efímera y vulnerable que es. Solemos vivir como si fuéramos inmortales y siempre preparando un futuro que nunca acaba de llegar, porque siempre hay un nuevo mañana. ¿Pero cuantas veces hemos leído que lo importante es vivir el hoy? El día a día, para construir un mañana, sí, pero con la mente y el alma puestas en el momento presente.

Pues si alguno aún no lo estábamos haciendo, ha llegado el momento, no podemos esperar más.

Es justo en esta época del año cuando realizo el cambio de armario de mis clientes, pero como estamos todos en casa, sin poder salir, decido crear un nuevo sistema online para poder organizar el armario. Al mismo tiempo analizo la situación y valoro que adaptaciones deberé realizar y qué ha cambiado y que cambiar, si habrá una nueva dirección, una nueva orientación. Una situación como la que estamos viviendo debería servir para valorar todo lo que tenemos y lo que nos rodea. A nosotros, a nuestra familia, la naturaleza, el entorno en el que vivimos . . . En base a todo esto creo que esta nueva dirección es una que ya hace mucho tiempo estoy llevando: “Poco y bueno” ¿Esto qué quiere decir? Pues que cada temporada, cuando analizo el armario de mis clientes, elimino todo aquello que no precisan, ordeno y después de crear los looks con las prendas que tienen en el armario, veo qué es lo que falta, ¿Qué tienen que comprar? Lo que realmente necesitan, ni más ni menos. En base a lo que no tienen para poder crear los looks más adecuados a ellos. Pero sin nada más, no se necesita. Y cuando digo “poco y bueno” no me refiero a prendas caras, que puede ser, me refiero a aquellas prendas y artículos que se ajusten a sus necesidades reales, que tengan que ver con su personalidad, con cómo quieren que los vean y quieren verse. La tendencia del comprar por el mero hecho de comprar, tiende a desaparecer, acumular y acumular, es una mala costumbre. Por muchas razones. La primera porque al final, si tenemos un armario repleto de prendas, acabamos no pudiendo ver qué es lo que tenemos o lo que no tenemos, el exceso de material dificulta la exposición. Cuántas veces no has dicho o escuchado a alguien con un armario lleno de ropa decir: “No tengo nada que ponerme” Eso sin contar que cada vez que desechamos prendas y artículos, cosa que hacemos millones de personas en todo el mundo, estamos contribuyendo a colapsar los desechos del planeta. Fabricamos para tirar en poco tiempo y además una gran mayoría no es biodegradable. ¿Alguien no considera que eso debe cambiar? Si hasta ahora he sido prudente a la hora de ayudar a mis clientes en sus compras, siendo escueta y precisa, seleccionando sólo lo que consideraba profesionalmente necesitaban comprar, ahora sé que lo voy a ser más. Si hasta ahora no había valorado tanto qué prendas y artículos eran biodegradables o no, ahora sí lo voy a hacer. Si hasta ahora colaboraba con alguna organización benéfica para donar las prendas que mis clientes o yo misma quitaba de mi armario, ahora lo voy a hacer más. Tenemos un hermoso planeta que cuidar, tenemos una vida que vivir, que si no la complicamos demasiado más la disfrutaremos, que las cosas bonitas a mí me gustan, pero que cuanto menos acumulemos mejor. Que con “poco y bueno” se vive mejor. Así que ¿Ahora qué? En tus manos está la respuesta.

Piluka de Echegaray Experta en Imagen Personal

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