Incansable, extraordinario y polémico. Frank Lloyd Wright, un referente de la arquitectura estadounidense del siglo XX, dejó una herencia de mil proyectos bocetados que recogen el concepto de “Naturaleza” como esencia.

Nació en Wisconsin en 1867 y creció con su madre Anne Lloyd-Jones. Tras cursar ingeniería en la Universidad de Wisconsin durante tres años, se trasladó a Chicago. Con tan sólo 19 años se incorporó al prestigioso estudio de Dankmar Adler y Louis Sullivan, dónde aprendió la profesión que le daría fama.

Gracias a su mentor, Louis Sullivan –con quién se enemistará en un determinado momento-, pudo comprar un terreno en Oak Park (Chicago), donde diseño y construyó la casa en la que viviría junto a su primera mujer, Catherine Lee Tobin, con la que tendría seis hijos-.

El final de la amistad del joven Lloyd con su maestro propició el salto hacia la apertura de un estudio propio. Y con ello, el principio del camino hacia una visión inusual de la arquitectura que había hasta el momento y que se tradujo en creaciones como la Robie House, situada en Chicago.

Se trata de la máxima representación de las llamadas casas de la pradera (praire style): edificaciones unifamiliares en armonía con el entorno y marcadas por líneas horizontales. Suelen, además, contar con ventanales que permiten circular los rayos de sol por el interior y dan lugar a estancias muy luminosas.

Esta vivienda desencadenó la admiración de eminencias de la arquitectura, como Mies Van der Rohe, aunque también provocó rechazo, pues no todos entendían la genialidad del arquitecto. De hecho, años después de su construcción se intentó demoler, aunque sin éxito, gracias a la negativa de vecinos y compañeros de profesión de Lloyd Wright.

Más adelante viajó a Europa junto a Martha Borthwick Cheney, clienta de la que se enamoraría y con la que viviría en otra de sus grandes creaciones: La Taliesin house de Wisconsin. El nombre se refiere en galés al concepto “arco de plata”  y consiste en una vivienda de una sola planta de unos 1.100 m2 , caracterizada por el color ocre que produce la piedra caliza amarilla. Fue construida cuando volvió a Estados Unidos. Por aquel entonces Frank Lloyd había abandonado a su familia y se instaló en la casa con su pareja, la cual falleció en el primero de los dos incendios que sufriría la casa.

Otra obra es la Taliesin West House, una construcción levantada en la zona desértica de Arizona y conformada por materiales autóctonos tales como rocas del desierto o arena colada. Se caracteriza por un techo cubierto de lonas que la dotan de una luminosidad difuminada. En ella pasará gran parte de los inviernos. A día de hoy se la conoce como el edificio central del campus de la Escuela de Arquitectura de Taliesin y es sede de la Fundación Frank Lloyd Wright. La obra reúne elementos decorativos, como petroglifos en la fachada y el detallismo de los interiores, pues el mobiliario que ocupa la edificación está diseñado por el propio arquitecto.

Frank Lloyd Wright también es conocido por su búsqueda de una arquitectura democrática y, como resultado de ello, nos da una visión de urbanismo originario de los Estados Unidos y diseño  las Usonian Houses. De hecho, el término es un acrónimo de las iniciales de United States of North America y utopía.

En su arquitectura buscó un ideal de viviendas libres en sintonía con la identidad del país y huyendo de las influencias heredadas de la arquitectura europea. Pretendía que el coste de este tipo de construcción fuese asequible mediante la anulación de una ornamentación excesiva. Jacob I fue el primer modelo de este tipo de viviendas. Se trata de una edificación prefabricada a base de contrachapado, con planta en forma de “L” y de bajo coste. Esta alternativa, propuesta para la clase media estadounidense con el objetivo de que pudieran hacerse con una vivienda tras el Crack del 29, no siempre cumplió la limitación de costes prevista.

Con 70 años, después de una carrera incesante y una gran cantidad de proyectos a su espalda, el arquitecto todavía guardaba dos de los grandes proyectos que perpetúan el legado que se le atribuye: primero, la Casa de la Cascada y, más tarde, el museo Guggenheim de Nueva York.

La Casa de la Cascada es símbolo de otro elemento que determina como Frank Lloyd concebía la arquitectura. Construida sobre una caída de agua en un bosque de Pennsylvania, es la personificación del organicismo por mimetizar su estructura, el color y la luz con el entorno que le rodea. La vivienda se encuentra dividida en dos plantas y el núcleo es vertical y en él, se ubica la chimenea. Cuenta con distintas terrazas, está cimentada sobre las rocas del propio ambiente y la posición en la que está dispuesta produce sensación de suspensión. Esta obra, universalmente conocida  ahora, aunque tuvo algunos detractores, escépticos antes su diseño, es un símbolo mundial de la arquitectura orgánica.

El museo Guggenheim de Nueva York es el otro gran hito de Frank Lloyd. Se inauguró seis meses después de su fallecimiento, en 1959 y le había sido encargado gracias a las recomendaciones de la baronesa Hilla Von Rebay. A pesar de ser el último proyecto, no dejó indiferente a nadie y, una vez más, el arquitecto generó controversia: Por un lado, a su cliente le entusiasmó mientras que el colectivo artístico del momento lo criticó. Se trata de un único espacio en el que se integran las seis plantas de salas expositivas y que son guiadas por una escalera en espiral que finaliza debajo del tragaluz del techo. A través de ella, Lloyd, explora las formas circulares.

Lloyd Wright es reconocido como una figura fundamental de la arquitectura americana y existe un documental de la BBC sobre él que lo demuestra. Frank Lloyd Wright: The man who built America se realizó en homenaje a los 70 años de carrera del genio. La duración del filme es de algo más de una hora, su acceso es gratuito y se encuentra disponible en la página web de la BBC.

Por otro lado, se han dispuesto rutas virtuales por los edificios del creador estadounidense en las cuentas de Instagram vinculadas a las propiedades que participan en la iniciativa #WrightVirtualVisits. Las visitas guiadas virtualmente, comenzaron el 2 de abril y, durante seis semanas, todos los jueves se incorpora un nuevo recorrido. Entre las que ya se pueden explorar la Hollyhock House o la Taliesin West House.

La historia del arte le abrió las puertas del club y la Unesco declaró ocho de sus proyectos Patrimonio Mundial, entre ellos los señalados en este viaje al pasado. Frank Lloyd Wright supo renovar la concepción arquitectónica que reinaba en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX. Y ese convirtió en lo que un día definió con estas palabras: «Todo gran arquitecto, necesariamente, es un gran poeta. Debe ser un intérprete original de su tiempo, de sus días, de su época».