Existe la idea de que la belleza en las personas es algo efímero que termina por desvanecerse con el paso del tiempo. Para algunos, es precisamente esa brevedad la que hace de ella algo tan singular y anhelado. La belleza es un instante, una llama condenada a apagarse. Afortunadamente, el mundo parece estar descubriendo que la belleza no equivale a juventud y que una fachada agraciada no es necesariamente bella si no hay nada bajo la superficie que la haga brillar. Como dijo Coco Chanel antes (y mejor) que yo: Puedes ser espléndida a los treinta, cautivadora a los cuarenta e irresistible durante el resto de tu vida. Hay mujeres que parecen aliarse con el paso de los años, que desafían al tiempo para demostrar que hay vida, una vida bellísima, bien pasada la veintena. Porque la juventud es un espléndido florecer, pero el jardín se va poblando con los años. Tal es el caso de María Reyes, que hace veinticinco años fue coronada como reina de la belleza en España y, desde entonces, no ha parado de forjar un reinado donde tienen cabida la música, el cine y, por supuesto, las pasarelas.

María Reyes nació en Figueras (Girona), en septiembre de 1976. Pocos meses antes, ese mismo año, 119 cuadros de Picasso fueron robados del Palacio de los Papas en Aviñón, Nadia Comaneci hizo historia en los Juegos Olímpicos de Monrteal y Adolfo Suárez había llegado a la presidencia de España. Aquel año, además, Olga Fernández Pérez era nombrada Miss España, un título que María Reyes heredaría diecinueve años después, tras mudarse a Soria y comenzar los estudios de enfermería. Era 1995 y el mundo se abría, lleno de oportunidades, ante la joven gerundense afincada en Soria.

La belleza física, como decíamos al principio, es algo arbitrario, sujeto al azar, y por tanto extinguible. Lo que hace que esa belleza no se apague es el talento. El talento, y no solo una cara bonita, es lo que llevó a María Reyes a desfilar en las mejores pasarelas del mundo, desde París a Nueva York, sirviendo de modelo para marcas como Chanel o Dior, la élite del fashionworld. Y fue en París, precisamente, donde Reyes tuvo una revelación que cambiaría su vida. Tras años de duro trabajo en los que llegó a trabajar con personalidades como Karl Lagerfeld, de quien ha afirmado en ocasiones que se trata de una persona “impactante y algo fría”, la modelo comprendió que debía aspirar a nuevos retos que la llenaran. Así, comenzó a estudiar interpretación.

En 2003 formó parte de la serie Luna Negra, de TVE, y en 2008 se hizo con el papel de Ángela en la serie de Antena 3, Lalola. No contenta con conquistar la pequeña pantalla, Reyes también se ha atrevido con los escenarios, formando parte de la compañía de teatro La Barraca con Alicia Hermida y su más reciente trabajo en el Teatro Lara con la obra Delicia, dirigida por Alberto Velasco. Ha recibido premios por varios cortometrajes, entre ellos Como si Nada fuera, en el Festival de Corciano, en Italia. Entre tanto, tuvo tiempo para participar en el programa Mira quién baila, moviendo el esqueleto a ritmo de Rock N’ Roll (y con mucho desparpajo, por cierto).

Pero, aunque la interpretación la llevó a cosechar numerosos éxitos, María Reyes aún escondía otro as bajo la manga: la música. La música inundaba la casa de la familia María cuando ella era solo una niña: de los Rolling Stones a Pink Floyd, de Santana a DireStraits.  El rock, se podría decir, siempre ha viajado por sus venas, como demuestra el hecho de que en su época como modelo era una asidua de cualquier festival nacional o internacional que se le pusiera delante.  Pero no es hasta 2009 cuando Reyes comienza a colaborar con la banda francesa Nouvelle Vague, con la que inició una gira internacional que la llevó a Moscú, Portugal o al mismísimo Palau de la Música en Barcelona.

Inquieta por naturaleza, siempre a la caza de nuevos retos, María Reyes inició posteriormente una carrera en solitario que se saldó con la discográfica Subterfuge Records publicando en 2015 su primer trabajo, INTRODUCING, ep de 5 temas en inglés y castellano. Un año después, se unió a Rodrigo Borque, amigo y compositor con trabajos previos  como el de  Pure Morning. Y de esa alianza entre Borquey Reyes nació el proyecto musical: META.

Meta es un dúo pop-rock de influencias noventeras que combina melodías pegadizas con bases electrónicas. María  es  letrista además de vocalista, consiguiendo un resultado con  poso enigmático, de una bella oscuridad, como una neblina que envuelve los sentidos con su decadencia sofisticada. Sirvan como ejemplo canciones como Violence Order o Shine, temas que se agarran a tu cerebro como una araña que despliega sus patas.

María Reyes conquistó una corona en 1995, pero su reinado no ha parado de crecer desde entonces. En un mundo de eméritos, en el que la realeza se encuentra en el punto de mira, la gente mira a otros lados en busca de una nueva reina a la que rendir pleitesía. Una reina que, con dedicación, trabajo y talento, ha conseguido labrarse una carrera envidiable en la que nadie le ha regalado nada y todo lo que ha conseguido lo ha hecho con esfuerzo. La reina Reyes está aquí, y su castillo está abierto de par de par para todos nosotros.

Texto: Alex Merino Aspiazu