Estos días pasados, entre los muchos documentales que ponen en los canales científicos y culturales en televisión, nos llamó la atención un magnífico reportaje que mostraba que, siempre con la estructura biológica y según el adn de cada especie, existen sentimientos, pensamientos y capacidad de decisión en los animales, incluso en los insectos.

La humana es una especie evolucionada, capaz de dominar técnicas y tecnología, pero no es la única especie que siente y piensa. Los mamíferos tienen sentimientos. Y piensan. Se ve en el perro, en el elefante, en los delfines y las ballenas, se ve en muchos animales. Y cada uno lo hace en función de la capacidad y complejidad de su cerebro y sistema nervioso.

Llevamos poco tiempo sobre la tierra… ¿qué sabemos, por ejemplo, realmente de los dinosaurios y su modo de vida, más allá de su variedad, sistemas de alimentación y de su tamaño? Los dinosaurios poblaron la Tierra durante 500 millones de años… y nosotros, en nuestras  diferentes etapas evolutivas, no llegamos a los tres millones, contando la totalidad de nuestra existencia desde las más primitivas fases.

¿Y los insectos? Las polillas llevan la increíble cantidad de 190 millones de años sobre la Tierra… pero solo desde hace relativamente poco  comprendieron que no pueden atravesar el cristal de una ventana. Y eso forma parte de su evolución.

La domesticación y utilización de los animales es una simbiosis… pero en la Naturaleza hay muchas simbiosis, como sucede con algunos peces y animales marinos. Y también hay pensamiento y organización social y estrategias de supervivencia. Las abejas, por ejemplo, saben cuando una de ellas va a morir. Y cuando muere la arrastran fuera de la colmena y la arrojan al vacío.

No podemos pensar que los animales son robots. No lo son. Por eso debería ser objeto de razonamiento incluso matar una mosca. Por ello deberíamos, como especie que se considera superior, cuidarlos más y no hacerles daño. No podemos evitar la cadena alimentaria. Está en la propia Naturaleza. Pero deberíamos evitar el sufrimiento que se produce sin necesidad en tantos animales. ¿Quién dice que no tienen conciencia?