¿Qué es el llamado Covid persistente? En principio podemos considerarlo una enfermedad nueva o una variación del Covid19 en sus dos hasta ahora posibilidades : la asintomática y la aguda. Durante un tiempo se ha pensado que el covid podía dejar, y de hecho deja, secuelas, pero lo que se ha empezado a llamar Covid persistente  o long covid no es propiamente una secuela. La persona tiene síntomas, generalmente leves, pero que no se acaban, persisten en el tiempo. Y durante un periodo largo, meses incluso. Hay personas que han tenido Covid y siguen teniendo estos síntomas. O incluso personas que piensan que no lo han tenido, incluso con PCR negativa, lo tienen. Y, además, con la infección latente y prolongada en el tiempo.

El Dr. Lorenzo Armenteros, portavoz Covid-19 de la Sociedad española de medicina general señala: “No hay una definición todavía de Covid persistente porque es una nueva enfermedad, pero sí podríamos decir que, con los datos de que disponemos, es un complejo sintomático multifactorial que afecta a determinadas personas por encima del tiempo considerado normal de duración de la enfermedad. Estos síntomas permanecen en el tiempo, no solamente los que consideramos clásicos, sino que otros muchos que pueden aparecer durante el periodo en el que la enfermedad se va manteniendo”

No hemos encontrado, al menos en la mayoría de ellos, un daño específico como el que podríamos considerar una secuela. En la mayoría de estos pacientes lo que persiste es la sintomatología, bien la inicial, o bien alguna que va apareciendo al cabo del tiempo. Si seguimos el proceso normal de una enfermedad en la que vemos un posible inicio sindrómico o sintomático, una evolución, una teórica reducción de los síntomas y una curación, vemos que ese es el proceso natural de cualquier enfermedad o cualquier proceso patológico en el que intervienen, no solo el mecanismo que inicia la infección, sino el mecanismo de defensa que tiene nuestro cuerpo. Sin embargo en este caso hay una alteración, se rompe este mecanismo. Lo que sería el proceso que tiende a la curación desaparece, y lo que permanece es un complejo sintomático mantenido en el tiempo superior a lo habitual. En algunos casos con, a veces, la paradoja de que en este tipo de pacientes no encontramos ningún marcador orgánico de la enfermedad, pero eso no significa que no los tengan: es muy probable que, en el momento actual, haya que realizar nuevas investigaciones para encontrar determinados marcadores que nos indiquen por qué en unos pacientes se tiende a la curación, en otros a un agravamiento extremo y en otro tipo de pacientes producen una sintomatología mantenida en el tiempo”

Algunas personas con síndrome de Covid persistente puede que hayan sido sometidos a una PCR y haya dado negativo  y tampoco se encuentran anticuerpos en su organismo, pero eso  no significa que no tengan la enfermedad, sino que no se ha detectado.

El Covid persistente tiene características inflamatorias y neurológicas y puede afectar al sistema vascular. El problema es que la investigación médica sabe que ocurre pero no por qué ocurre. Es más, en muchos casos, se ha diagnosticado a los pacientes que vienen a la consulta con estos síntomas persistentes como casos de ansiedad o estrés continuado y reacciones del organismo al mismo.

Dice el Dr. Armenteros que un reciente estudio da credibilidad a una teoría: la de los denominados auto-anticuerpos. Podría ocurrir y esta es otra de las hipótesis que en determinadas personas este tipo de auto anticuerpos persista y podrían ocasionar la persistencia de los síntomas.

La Dra. María Eugenia Diaz señala que ante una persona con síntomas de este tipo no podemos decir  que la enfermedad ha pasado y son secuelas. Es algo nuevo. La gente que va a consulta siente que está enferma, no importa que la sintomatología parezca más o menos grave. Y no todo el mundo tiene los mismos síntomas. Hay más de 200 reconocibles y diferenciados aunque no sean más de una docena los más comunes.

Podemos decir como colofón que es una enfermedad nueva que responde al arquetipo de una inflamación cronificada no resuelta. La mayoría de estos pacientes de Covid persistente pasaron la enfermedad ambulatoriamente, sin seguimiento hospitalario y no han sido incluidos en ningún tipo de estudio porque, en realidad, no han tenido un periodo de curación, ni un solo día de curación desde el inicio de los síntomas.

Es necesario investigar más porque no sabemos en realidad si esta sintomatología es debida a algo de tipo endógeno, no conocemos la neuroquímica de estos pacientes, o si es más de tipo exógeno porque estas personas están viendo cómo su vida está cambiando y tienen una notable incapacidad en su vida familiar o en su vida laboral.

Todo lo que estamos viviendo requiere una adaptación por la que hay que pasar y son totalmente normales algunas sensaciones y emociones que pueden aparecer, pero no hay que diagnosticarlas simplemente como un trastorno psicológico, sino que es necesario profundizar sobre que estamos hablando.

Respecto a los síntomas fluctúan en tiempo y en intensidad. Se puede estar tres días sin dolor de cabeza y, de repente, aparecer un dolor de cabeza muy intenso.
Estos síntomas nos pueden inhabilitar para la vida familiar, laboral y personal.

Nos encontramos ante una respuesta inflamatoria no resuelta. Hoy, en el siglo XXI, entendemos cómo se resuelve de manera natural la respuesta activa, inmediata, de la inflamación. Y existen terapias y farmacopeas antiinflamatorias que durante  décadas han sido esenciales y lo siguen siendo pero hay que empezar a abordar estas situaciones de inflamación cronificada  no solamente combatiendo el síntoma sino ayudando al organismo a promover la eliminación de la causa. Y para ello hay que investigar y probar promocionar activamente los mecanismos naturales de resolución activa de la inflamación.

¿Cuáles son los síntomas del Covid persistente?

Hay un punto que es importante destacar, que es la fluctuación, esto es algo que no veíamos hasta ahora, personas que tienen una disnea importante en un periodo corto de tiempo, se reduce al cabo de unas horas y puede estar después días sin tener los síntomas.

Sería importante una escucha empática de estas personas y reconocer la sintomatología que tienen, no solo a nivel psicológico, que tampoco hay que ocultarlo, pero reconocer que  están teniendo sintomatología a nivel físico.

Estamos hablando de una enfermedad que va a requerir colaboración de médicos de atención primaria, médicos especialistas, fisioterapeutas,  psicólogos y neuropsicólogos para poder trabajar en la recuperación.

Hay una nueva enfermedad que hay que reconocer y, sobre todo, hay que investigar porque se desconocen muchas de las causas y tampoco se conoce el tratamiento que van a requerir estos pacientes.

El papel del médico de familia, que son los que van a recibir al enfermo en primera instancia es fundamental. Puede que no tengamos el conocimiento suficiente del tema ni de sus soluciones, pero hay que hacer sentir a quien manifieste esta situación que no es nada imaginario, que no se inventa nada ni es un problema de ansiedad antes lo que estamos viviendo.

Y un rayo de esperanza. Llevamos 25 años sabiendo por qué se cronifica la inflamación. Lo que se conoce y se mide se puede intervenir y por ello empieza ya a haber soluciones de inmunonutrición para activar los mecanismos resolución activa natural de la inflamación, que pueden acompañar a cualquier tratamiento inmunosupresor. Trabajemos e con rigor, científicamente, con datos y evidencias, porque estamos ante una nueva situación que no se puede barrer bajo la alfombra y englobarla en lo que no es. El llamado “long Covid”,  Covid persistente, no es una enfermedad aguda pero tampoco es una secuela.