Los países bálticos son unos de los países y bellos del mundo. Y que encierran lugares y paisajes inolvidables, llenos de historia, como la capital de Estonia,Tallín, una ciudad relativamente pequeña en extensión y número de habitantes (no llegan al medio millón),con monumentos y rincones únicos y uno de los puertos más importantes de la Historia de Europa.

Tallin está situada en la costa sudeste del golfo de Finlandia, en la parte noroeste de la República de Estonia. Existen varios lagos dentro de la ciudad, siendo el más grande el precioso lago Ulemiste que es, además,  la principal fuente de agua potable de sus habitantes.

La ciudad antigua de Vanalinn se encuentra en su centro, al sur del puerto y en ella se distinguen la ciudad baja y la alta (Toompea).

El origen del nombre  de Tallin deriva de Taani-linn, que significa «ciudad danesa» término que se justifica en la primera construcción de una fortaleza en la colina deToompea, en el periodo de la dominación por parte del Reino de Dinamarca.

​Tallin adquirió importancia como puerto estratégicamente situado entre Escandinavia y Rusia y ello convirtió a la ciudad en objetivo de las órdenes religioso-militares germánicas y los señores daneses durante el periodo de las llamadas Cruzadas Bálticas, a principios del siglo XIII.

La ciudad experimentó en la antigüedad un rápido crecimiento económico al convertirse en puerto clave de la Liga Hanseática. Se comerciaba y se transportaban pieles, miel, cuero y grasa de foca hacia el oeste y sal, arenques, telas y vino hacia el este.

Ya en el siglo XX, durante la época soviética, Tallin experimentó otro gran crecimiento económico y demográfico, convirtiendose en el principal puerto de transporte de cereales de la URSS.  En 1980 las pruebas de regatas de los Juegos Olímpicos de Moscú se celebraron en Tallin.

A finales de la década de 1980 se inició en Tallin el movimiento de independencia estonio. El acto catalizador del independentismo fue el festival de la canción estonio, evento tradicional que se celebra en el país como símbolo de la identidad nacional.

Catedral de Alexandro Nevski

Tras la independencia el centro se rehabilitó y también surgieron nuevas zonas residenciales como Peetri, barrio de viviendas unifamiliares levantado en un antiguo pantano desecado situado al sur del aeropuerto.

La ciudad antigua de Tallin fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en 1997. Sus murallas, torres, casas antiguas y callejuelas parecen un decorado medieval. Incluso sus restaurantes y comercios se han esmerado en conseguir ese look típico del Medievo.

Os proponemos no perderos varios puntos de obligada visita. Empecemos por  la Plaza del Ayuntamiento. Se ubica en el corazón de la ciudad medieval y es un lugar con mucha vida. Acoge de forma regular un mercado de artesanía, souvenirs y productos locales, y con frecuencia se realizan conciertos o grandes eventos. El principal atractivo turístico de la plaza es el imponente edificio del Ayuntamiento construido en estilo gótico en 1404. En la cima se encuentra el Vana Toomas (soldado Tomás), colocado en 1530 y símbolo de la ciudad desde entonces.

Plaza ayuntamiento

Características y únicas son las  murallas. Si por algo es conocida la ciudad es por sus bellísimas murallas. La fortificación original de madera databa de finales del siglo XIII, pero ya en el XIV se empezó a construir la actual muralla de piedra. Un lugar que hay que visitar es la terraza del café Dannebrog, ubicado en la propia muralla. Tampoco hay que perderse las dos puertas que aún quedan en pie. La más espectacular es la Puerta Viru.Y al final de la calle Pikk, una de las más bonitas de Tallin, se halla la Gran Puerta Costera, anexa a la torre Paks Margareeta.

Dannerbrog

Aunque forma parte de las murallas merece mención aparte. Esta torre, construida hacia 1470, alberga en su interior tres espacios. Por un lado se encuentra la exhibición permanente, repartida por 6 plantas y centrada en el origen de la ciudad, la historia de su fortificación y diferentes campañas militares. Por otro lado se encuentran los Túneles del Bastión. Solo se puede entrar con visitas guiadas y merecen la pena verlps si tenemos curiosidad por explorar el sistema de túneles defensivos de la ciudad, construidos a partir de 1670. Por último, en el Museo de Piedra Tallada se pueden admirar piezas talladas en piedra de la época medieval.

Túneles del Bastión

Otros puntos turísticos que merece la pena visitar son la Iglesia de San Olaf, construida entre los siglos XII y XIII. La subida a su campanario ofrece unas vistas fabulosas sobre la ciudad. En el casco antiguo encontramos también otra iglesias interesantes, como la Iglesia de San Nicolás, convertida hoy en día en museo de arte medieval, la Iglesia del Espíritu Santo, con un reloj  del siglo XVII en su exterior o la Catedral Católica de San Pedro y San Pablo. 

Puerta Viru

La Colina de Toompea se extiende como un apéndice del casco antiguo en la parte suroeste del mismo. Desde ella las numerosas potencias extranjeras que han ocupado Estonia a lo largo de centurias (suecos, alemanes, daneses, rusos…) ejercieron su poder. Se dice que quien conseguía izar su bandera en la torre Pikk Hermann del Castillo de Toompea gobernaba inmediatamente el país. Actualmente el castillo es la sede del Parlamento estonio. En la Colina de Toompea sobresalen otros dos edificios: la Catedral de Alexander Nevski, sede la iglesia ortodoxa, y la de Santa María, fundada en 1233 y edificio central de la Iglesia luterana evangélica estonia.

Colina Toompea

Tallin es una ciudad para ser disfrutada desde diferentes ángulos. Quizá el mejor mirador de la ciudad es el de Patkuli, ubicado en la parte norte de Toompea. Las vistas son espléndidas, con la iglesia de San Olaf en primer plano, las torres y el mar al fondo.

Vista desde el mirador de Patkuli

El centro histórico de Tallin está lleno de rincones y callejuelas, pero quizá el lugar más pintoresco y donde mejor se respira el ambiente medieval de la ciudad es el Pasaje de Santa Catalina,  una calle con varios talleres donde se trabaja de forma artesanal el vidrio, la cerámica y diferentes y típicos tipos de telas. Para terminar nuestra visita no podemos olvidar el Tallinn City Museum que recoge toda la  historia de esta increíble pequeña y gran capital.

Pasaje de Santa Catalina

Tallín es una ciudad de ensueño. Un lugar que nos traslada a otra época y que no se puede comparar a ningún otro  del mundo. No hay enclave más bello al Norte de Europa. Solo quizás, aunque con otras dimensione, la gran urbe de San Petersburgo se le podría comparar.